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De izquierda a derecha, el presidente de General Motors, Rick Wagoner; el de Chrysler, Robert Nardelli; y el de Ford, Alan Mulally. El Gobierno aprobó US$12.000 millones para GM, US$7.000 milllones para Chrysler y US$9.000 millones para Ford.
La automotriz instó a los legisladores a ayudarla a superar la difícil coyuntura económica y advirtió que necesitará otros US$6.000 millones en ayuda si continúan "las severas condiciones del ramo".
Según la empresa, los 12.000 millones de dólares son apenas para evitar un llamado a acreedores en 2009.
La vocera de la cámara de representantes estadounidense, Nancy Pelosi, estimó este martes que una quiebra de los fabricantes de automotores "no es una opción", señalando que una línea de crédito a corto plazo sería "un modo apropiado de proceder".
General Motors inició también un estudio sobre el futuro de sus marcas Saab y Saturn, se informa en el plan de reestructuración entregado al Congreso.
El principal fabricante automovilístico estadounidense pidió también la concesión de una línea de crédito de 6.000 millones de dólares adicionales "para contar con liquidez en el caso de que se mantenga el retroceso del mercado estadounidense".
El grupo formuló esta hipótesis el mismo día en que el sector publicó las cifras de ventas mensuales de noviembre en Estados Unidos, marcando decimotercer mes consecutivo de retroceso, que representa alrededor de un 35 por ciento para el conjunto del mercado.
Otros fabricantes, como Ford, compartieron este pesimismo para los próximos meses ante la crisis que sacude el país, previendo que la degradación del mercado prosiga durante el primer trimestre del año próximo.
GM, que ha sido criticada por el número excesivo de sus marcas, anunció que había iniciado una reflexión sobre el futuro de sus marcas Saab y Saturn.
El fabricante estadounidense prevé suprimir hasta 31.500 empleos en América del Norte hasta 2012, según el plan de reestructuración que presentó el martes ante el Congreso.
GM anunció que proyecta reducir su planilla salarial de los actuales 96.537 trabajadores a entre 65.000 y 75.000 trabajadores hacia el 2012.
El número total de plantas en Estados Unidos será recortado a 38 en 2012, de las actuales 47.
Nancy Pelosi mostró un decidido apoyo a algún tipo de ayuda a General Motors: "Yo creo que una intervención (en favor de Ford, General Motors y Chrysler) va a darse, sea por parte del Gobierno o por vía legislativa", declaró en conferencia de prensa.
"Creo que es claro que un llamado a acreedores no es una opción: lo que este método permite en un año, nosotros podemos lograrlo en algunas semanas, y por eso la forma de proceder es una línea de crédito a corto plazo", dijo.
Poco después de GM, Chrysler aseguró a los legisladores que necesita un préstamo de 7.000 millones de dólares para sobrevivir a la tempestad mundial de crédito, a una demanda en baja por vehículos grandes y al retroceso económico generalizado.
Chrysler, el más pequeño de los tres grandes fabricantes de Detroit, hizo saber que tendrá en caja un estimado de 2.500 millones de dólares el 31 de diciembre, tras una "significativa caída" del sector en la segunda mitad del año.
Ford invertirá US$14.000 millones
Ford presentó este martes ante el Congreso de E.U. un plan detallado para la viabilidad de esta empresa automovilística a largo plazo, que incluye, entre otros puntos, una inversión de 14.000 millones de dólares en alta tecnología en los próximos siete años.
La empresa, uno de los tres principales fabricantes de automóviles de EE.UU., presentó el plan que exigió el Congreso antes de siquiera sopesar una estrategia de rescate de 25.000 millones de dólares para toda la industria automotriz.
Ford ha sido la primera en presentar el plan ante el Comité de la Banca del Senado, en la fecha en la que se vence el plazo para que los "Tres Grandes de Detroit" expliquen a los legisladores su iniciativa de reestructuración y viabilidad para el sector a largo plazo.
La compañía, que ha registrado pérdidas cada año desde 2005, indicó en el plan que espera generar ganancias para 2011.
En total, Ford está solicitando al Congreso hasta 9.000 millones de dólares en préstamos que le permitan capear una de las peores crisis que afronta el sector.
"Para Ford, los préstamos del Gobierno servirían como una línea de defensa o una salvaguarda importante contra unas deteriorantes condiciones, mientras implementamos una transformación en nuestra compañía", explicó en un comunicado su presidente y principal ejecutivo, Alan Mulally.
Mulally se ha comprometido a ganar un dólar por año si el Congreso accede a un plan de salvavidas, algo que también ha prometido el ejecutivo de Chrysler Robert Nardelli en otras ocasiones.
Entre otros elementos, el plan de Ford incluye una inversión de alrededor de 14.000 millones de dólares, en los próximos siete años, en tecnologías de punta y en productos que mejoren el consumo de combustible en los automóviles.
También prevé cancelar las bonificaciones de los gerentes en 2009, así como los pagos con base en el mérito para sus empleados en Norteamérica el próximo año.
Además anticipa una mayor fabricación de vehículos híbridos y autos eléctricos que funcionan con batería (BEV, en inglés), y la venta de su flota de aviones corporativos para aumentar su liquidez.
Se prevé que, al igual que el de Ford, los planes de General Motors y Chrysler, incluyan componentes relacionados con una reducción de salarios para los ejecutivos, la refinanciación de la deuda, concesiones del sindicato y la posible venta de algunas marcas.
El Congreso tiene previsto celebrar audiencias este jueves y viernes próximos para examinar los planes de los tres fabricantes y la posibilidad de votar una estrategia de rescate del sector la próxima semana.
Los "Tres Grandes de Detroit" presentan el plan con la esperanza de que, pese al escepticismo de muchos legisladores, el Congreso salga a su rescate, en momentos en que el sector se ha visto severamente afectado por una caída en las ventas y severas restricciones de crédito.
GM y Chrysler han advertido de que, sin la ayuda del Congreso, ambas empresas irían camino del colapso en cuestión de semanas.
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