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JPMorgan Chase y Bank of America han absorbido a sus rivales en medio de turbulencias financieras

Jamie Dimon y Kenneth Lewis han erigido dos imperios mediante adquisiciones audaces, que les dan a partir de ahora la posibilidad de ofrecer toda la gama de servicios financieros.

Bear Stearns y Washington Mutual para uno, Countrywide Financial y Merrill Lynch para el otro: en menos de un año, Dimon, de 52 años, y Lewis, de 61, ganaron fama de banqueros temerarios y sin emociones, que no han vacilado en 'salvar' estos grupos pagando unas pocas monedas.

El último golpe magistral hasta ahora lo propinó el JPMorgan Chase, que se acaba de convertir en el banco detallista número uno de Estados Unidos, en términos de depósitos, al tomar por 1.900 millones de dólares los 188.000 millones de depósitos de la caja de ahorros Washington Mutual cerrada por las autoridades.

Con la compra de Bear Stearns, concretada en julio, ya había adquirido una posición sólida en el negocio de papeles de primera línea, las actividades de servicio y los fondos especulativos.

Como Bank of America, "JPMorgan ha manejado mejor los riesgos que sus pares, lo que le permite sacar ventaja sobre las instituciones rivales", aseguró Ryan McShane, analista de Briefing.com.

Pero su apetito no es nuevo, ya que en los últimos diez años los dos bancos realizaron buenas compras en el sector.

Conocido por ser el protegido del emblemático financista Sandy Weill, con quien peleó en 1998, Jamie Dimon hizo toda su carrera en la banca, en Weill de American Express, luego Citigroup, y posteriormente en Bank One, comprado en el 2004 por JPMorgan Chase. Dimon es ahora el jefe y rival directo de su ex mentor.

"Más vale la ejecución perfecta de un plan mediocre que la ejecución mediocre de un plan perfecto", dijo con seguridad al Financial Times en 2006.

Casi diez años mayor que él, Ken Lewis tiene una imagen más suave, con sus pequeños anteojos. Pero este hombre de origen modesto, que creció en el sur de Estados Unidos, impuso el banco de Charlotte en Carolina del Norte en Wall Street.

Desde el inicio de la crisis crediticia, Lewis, dueño de BofA desde el 2001, vio la oportunidad de ampliar su gama de productos. Al inicio de 2007, cuando la crisis de las subprime todavía estaba lejos de la tormenta actual, su plan era ya golpear ahí donde las cosas están mal, ser verdaderamente perturbador y tomar partes del mercado.

Los analistas señalan que si BofA y JPMorgan se beneficiaron de la crisis, también incrementaron su perfil de riesgo, con sus adquisiciones intrépidas.

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