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Excluidos los precios de alimentos y combustibles, que son los más volátiles, la inflación subyacente del IPC en agosto fue del 0,2 por ciento.
Las cifras están según lo previsto dado que la mayoría de los analistas había calculado para agosto tal disminución.
La caída de precios de la energía en agosto contribuyó a la primera disminución en el IPC en casi dos años. En agosto los precios de la energía bajaron un 3,1 por ciento, la mayor disminución desde octubre del 2006.
Los precios de la gasolina bajaron un 4,2 por ciento, y los del combustible para la calefacción bajaron un 9,6 por ciento, la mayor caída en casi cinco años.
Además, en agosto los precios de los alimentos subieron un 0,6 por ciento, el menor aumento en tres meses.
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