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Los viajeros de 330 de los aviones de Delta, por ejemplo, podrán navegar en la red durante sus viajes, a partir del 2009, por una tarifa plana inferior a diez dólares.
La aerolínea se asoció con la firma de telecomunciaciones Aircell, para poner en marcha ese sistema aéreo de Internet, al que han bautizado como Gogo. Quien quiera conectarse pagará 9,95 dólares en vuelos nacionales de tres horas y 12,95 dólares en los que superen ese tiempo.
Otras aerolíneas estadounidenses, como JetBlue, han decidido enfrentarse a la crisis por la que atraviesa el sector debido a los altos costes de los carburantes cobrando a su clientela 7 dólares por el almohadón y la manta, que normalmente se reparten como cortesía en vuelos de más de dos horas.
JetBlue dijo que ofrecerá a sus pasajeros un cupón de cinco dólares a emplear como descuento en una conocida cadena de tiendas de ropa y objetos para el hogar a nivel nacional, además de subrayar que ha mejorado la calidad de esos almohadones, ya que están hechos con tejidos antialergénicos.
La creatividad con que algunas aerolíneas afrontan esta etapa de carestía hace que otras, como US Airways hayan anunciado, a su vez, que ya no darán gratis ni el agua a sus pasajeros, pues les cobrarán 2 dólares por botella.
A esa manera de hacer negocio de las aerolíneas se suman otras decisiones que ya causan malestar entre los consumidores, como las de hacer pagar por facturar una segunda maleta en los vuelos nacionales.
Así, la misma Delta anunció hace una semana que desde el lunes carga una tarifa de 50 dólares, el doble de la aplicada hasta ahora, a los clientes de vuelos nacionales que deseen facturar una segunda maleta, mientras que los pasajeros de sus vuelos internacionales pueden viajar con dos maletas sin pagar nada.
Desde mayo Northwest Airlines aplica una tarifa de 25 dólares por facturar una segunda maleta en sus vuelos nacionales y, recientemente anunció que también cobrará 15 dólares por la primera maleta a partir del próximo 28 de agosto.
El objetivo de esa y de otras tarifas es compensar el alza, de un 70 a un 80 por ciento, registrada en el precio del combustible durante el año pasado.
Los consumidores están ahora a la espera de que las aerolíneas tomen nuevas medidas, por la caída del precio del petróleo.
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