En el Día Internacional del Migrante, su director general William Lacy, sostuvo que "sería contraproducente que los Gobiernos de países desarrollados cerrasen sus puertas a los migrantes".
Recalcó que "muchos siguen siendo necesarios en empleos que los ciudadanos de esos países no desean o son incapaces de hacer".
El asesor especial de la OIM para las Américas, Diego Beltrand, dijo que esa posición es "realista porque los países desarrollados continuarán necesitando de los inmigrantes, entre otros motivos debido a su estructura demográfica".
Según los datos del organismo, esos países experimentarán en 2050 una escasez importante de mano de obra debido a las bajas tasas de natalidad y al envejecimiento de la población en edad de trabajar.
Se calcula que entonces habrá el doble de personas mayores de 60 años que de niños.
Beltrand opinó que a pesar de las dificultades de las economías desarrolladas, en muchos países se mantendrá el intereses por emigrar, aunque las oportunidades serán menores por la contracción de sectores que tradicionalmente emplean mano de obra inmigrante: construcción, agricultura y servicios.
Consideró que es más probable que se mantenga la demanda -o se vea afectada en menor medida- en áreas como salud y el cuidado de ancianos.
Sin embargo, recalcó que estas previsiones pueden cambiar dependiendo "del tiempo que dure la crisis", pues también es posible que en países ricos los trabajadores "vuelvan a tomar en consideración opciones de empleo que habían abandonado totalmente".
El impacto sobre las remesas
Sobre el impacto de la crisis financiera en las remesas hacia Latinoamérica, el experto de la OIM dijo que es muy previsible que descienda, aunque por el momento México es el único país donde esto ya es oficial.
"En otros lugares quizás no disminuyan, pero en todo caso no aumentarán. Además, es seguro que los inmigrantes enviarán menos dinero para gastos de inversión, como la compra de una vivienda, y privilegiarán los de educación y salud", señaló Diego Beltrand.
PUBLICIDAD