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La decisión, anticipado por los mercados, se toma en momentos en que la economía británica es sometida a presiones inflacionistas pero también a un fuerte declive del crecimiento.
En varias oportunidades, el BoE subrayó los riesgos que plantea la persistente inflación, a pesar de la amenaza de recesión que acecha a la economía británica.
El informe trimestral de inflación, publicado el 13 de agosto, sugirió incluso que el alza de los precios podría superar el 5 por ciento antes de fines de 2008, una cifra bastante superior a su objetivo de 2 por ciento.
"Esto muestra a qué punto el BoE tiene poco margen de maniobra para sostener el crecimiento, en términos de estímulo monetario", comentó Lee Hardman, del Bank of Tokyo-Mitsubishi.
El jueves de mañana, la libra esterlina alcanzó un nuevo mínimo histórico frente a la divisa única europea, a 81,87 peniques por un euro. También se cotizaba a su menor nivel en dos años frente al dólar, a 1,7668 dólares por una libra.
El principal objetivo del Emisor al mantener inalteradas las tasas de interés desde abril, ha sido mantener la inflación contenida dentro del objetivo oficial del 2 por ciento, en vez de estimular el crecimiento.
Como los costos de vida del 4,4 por ciento duplican con creces ese tope, debido en parte a los elevados precios de combustibles y a los alimentos importados, el banco hasta ahora ha descartado las reducciones en las tasas después de las dos que aplicó a principios de año, por temor a que se genere un mayor encarecimiento.
Las cifras más recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas revelan que el crecimiento del producto bruto interno se paralizó entre abril y junio, interrumpiendo más de 15 años de continua expansión.
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