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Más de 2.000 de ellas, de margarita, marineras y fritas, se han repartido en la ciudad italiana, entre ciudadanos y turistas, por 20 pizzeros que las cocieron en cinco hornos al aire libre.
Se trata de una iniciativa de la Asociación de Pizzeros de Nápoles(APN) y del Consorcio italiano de protección de la pizza napolitana, contra el alza del coste de los alimentos, de las materias primas para hacer una pizza y las imitaciones de escasa calidad.
Para la APN una pizza margarita (tomate, queso mozzarella y albahaca) no debería costar más de 3,50 euros, y Roma y Milán el precio llega a 8 ó 10 euros.
El consejero de Agricultura de la Provincia de Nápoles, Emilio Borrelli, dijo que no será la última acción para protestar por el encarecimiento de los alimentos.
Huelga
Esta iniciativa precede a la huelga del pan, que las principales organizaciones de consumidores han convocado en Italia el 18 de septiembre.
Ese día los italianos están llamados a no comer ni consumir pan o pasta y a ahorrar en energía eléctrica, gas y carburante, para protestar contra el aumento de la comida.
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