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Miembro de un partido neonazi (NPD), el concejal Karl Richter, de 46 años, efectuó ese gesto prohibido por la legislación alemana cuando juraba su cargo en el Ayuntamiento de la capital de Baviera.
El funcionario negó hasta el último momento ante los jueces haber realizado el saludo que tradicionalmente utilizaba una organización política considerada anticonstitucional y perseguida por la ley, pero su negación no le sirvió de nada, pues los jueces del tribunal tenían en sus manos una fotografía que probaba lo contrario.
Al final, a sentencia emitida por los jueces fue resaltada como una acción especialmente grave, por lo que ahora está obligado a pagar la penalidad.
Otro detalle
La falta de Richter es aún más grave si se tiene en cuenta que el saludo fue hecho en el mismo lugar en el que Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda y Agitación de Hitler, ofreció el discurso que dio pie a la llamada 'Noche de los cristales rotos', cuando se inició la persecución abierta de los judíos.
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