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La norma busca que compañías claves no sean adquiridas por fondos soberanos chinos o rusos, que administran US$3,85 billones, según el FMI. La cifra podría aumentar a US$15 billones para el 2015.
Alemania dijo el año pasado que seguiría el ejemplo de Estados Unidos y Francia, y obstaculizaría las inversiones que hagan peligrar la seguridad de sectores clave como las telecomunicaciones y los puertos.
Sin embargo, el ministro de Economía, Michael Glos aseguró que "la mayoría de las inversiones extranjeras no se verán afectadas por el proyecto".
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