Así lo confirmaron este martes las autoridades locales, según la agencia de noticias 'Xinhua'.
La región se encuentra cerrada a los extranjeros desde los disturbios ocurridos el 14 de marzo en Lhasa, su capital, por lo que China expulsó del Tíbet a los turistas que allí se encontraban.
A finales de abril, Pekín permitió la entrada de turistas chinos a la región, no así la de extranjeros, una decisión que argumentó asegurando que todavía no se podía garantizar su seguridad.
Las manifestaciones pacíficas iniciadas a comienzos de marzo con motivo del 49 aniversario de la rebelión de 1959 contra el dominio de China, que resultó en el exilio de 100.000 tibetanos, entre ellos su líder espiritual, el Dalai Lama, se tornaron violentas el día 14 de ese mismo mes, creando un descontento mundial.