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La compañía cerrará, además, centros de atención en la ciudad estadounidense de Tucson (Arizona) y en la capital británica, Londres, con la pérdida de 99 empleos.
Las reducciones fueron necesarias para que Qantas sobreviva a lo que calificó como una crisis en la industria de la aviación por los grandes aumentos en el precio del combustible.
"No solamente la aviación es perjudicada por los precios del petróleo, sino otras cosas, como los alimentos", señaló Dixon. El combustible constituye casi el 35 por ciento de los gastos de Qantas y es posible que el costo incremente en 2.000 millones de dólares australianos la factura de la compañía por el carburante en el periodo que termina a mediados del 2009.
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