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EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
La comercialización, de estos productos, es llevada a cabo en granjas rústicas. En estas, ofrecen rollos de papel higiénico a 50 centavos y aderezos para ensaladas a 10 centavos la botella.
En las granjas, es normal encontrar iluminación a gas, con una o dos niñas con gorras y vestidos azules que colocan cintas adhesivas en botellas de aderezo para ensaladas Newman's Own cuya fecha de venta ha vencido y limpian el polvo de latas abolladas y de cajas de golosinas.
"Nos sorprende lo bien que nos va", expresó Rebecca Miller, una 'Amish' que abrió con su esposo un negocio de mercancías descartadas en el estado de Ohio. Nunca pusieron un aviso, pero tienen una buena clientela.
Los amish dicen que el movimiento de sus negocios mejoró notablemente en los últimos meses, a medida que el país se hunde en una crisis económica caracterizada por los altos precios de la gasolina y los alimentos, y una crisis crediticia y en el mercado de la vivienda. Si bien algunos negocios ponen avisos, su popularidad obedece al voz a voz de la gente.
Los amish están diseminados por 28 estados y las mayores concentraciones están en Ohio, Pensilvania e Indiana. Son un grupo muy religioso que vive de la tierra y rechaza muchas comodidades de la vida moderna, incluida la electricidad.
Varios negocios de amish se negaron a dar cifras sobre sus ventas. Pero Mike Mitchell, dueño de Amelia's Grocery Outlet en New Holland, Pensilvania, dijo que sus ventas aumentaron un 12 por ciento en el 2007 y que su cadena de 11 tiendas augura un incremento del 23 por ciento este año.
En el noreste de Ohio hay al menos seis negocios de amish que venden productos vencidos y casi una docena en el vecino condado de Lancaster, en Pensilvania. Forman un verdadero circuito en al que la gente busca artículos baratos.
"Mucha gente va de un negocio a otro para ver qué pueden conseguir", declaró Barbara Byler, una mujer amish de 41 años que administra la tienda Shedd Road Salvage.
Desde que descubrió estos negocios de artículos descartados, Jo Leyda, dice que casi nunca paga más de dos dólares por una caja de cereal. "Prefiero comprar cosas con abolladuras, que no hayan vencido", indicó.
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