Según la entidad, después del trigo y el arroz, la papa es el tercer cultivo alimenticio más importante y, al igual que los dos primeros el número de especies es muy amplia, pues se considera que hay más de 5.000.
La producción mundial del tubérculo se estima en 320 millones de toneladas, es cultivada en más de 130 países y hace parte de la dieta de los países de los cinco continentes, y de algunos tan exóticos como Tajikistán, Irlanda, India o Nueva Zelanda. China, por ejemplo, produce 70 millones de toneladas al año.
Debido a su adaptabilidad a muchos microclimas, la papa no se exporta, pues su sabor difiere de uno a otro país y hay problemas de plagas, por lo que no resulta rentable su comercio. Esta condición le ha permitido mantener un precio estable, diferente al de otros alimentos en el mercado mundial.
La papa silvestre fue adaptada para el cultivo en los alrededores del lago Titicaca hace unos 10.000 años. La papa contiene proteínas, vitaminas B y C, hierro, potasio y zinc, y no tiene grasa. Según el Centro Internacional de la Papa (CIP), el tubérculo, además de alimentar hoy a medio mundo, lo hará también en el futuro.
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