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"Si la ciudad no acelera las obras civiles y la ampliación de vías, y si el concesionario del aeropuerto no mejora en el corto plazo los servicios de El Dorado los nuevos proyectos hoteleros deben mirarse con mucha cautela".
Estas fueron otras conclusiones del conversatorio, al que se le sumó otra petición: impulsar una política para lograr mayor conectividad aérea y terrestre.
La precariedad del transporte por carretera, la inexistencia de transporte ferroviario y fluvial y las costosas tarifas aéreas son 'puntos flacos' de la Colombia turística (y de Bogotá).
Por eso Rodríguez recomendó realismo e insistió en aceptar que mientras que estamos relativamente bien ranqueados en recursos naturales y atractivos de ciudad, nos falta mucho en accesibilidad, movilidad e infraestructura.
Conclusiones similares tiene el estudio de demanda de inmuebles no habitacionales en Bogotá, bodegas, oficinas, comercio y hoteles realizado por Camacol. "El panorama del sector para el 2009 y el 2010 no es favorable, principalmente, por la fuerte caída del PIB nacional y la crisis internacional.
"De ahí que la calma sea lo más aconsejable para los hoteleros, que deberían programar la entrada en operación de los proyectos a partir del 2011, cuando se prevé haya repuntado la economía".
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