Con 35 años de experiencia en toda la cadena de la construcción, desde remoción de tierras hasta desarrollo y edificación de inmuebles de todo tipo en Panamá, el grupo constructor arribó a Colombia.
Pero no llegó a construir sino a llevarse lo que ellos consideran uno de los valores agregados de la construcción nacional: la creatividad de los profesionales y su alta capacidad de trabajo.
Los gemelos Víctor y Rolando Shahani, presidente y vicepresidente del Grupo, hablan de las oportunidades inmobiliarias que ofrece Panamá. Idénticos, casi como dos gotas de agua, no sólo se asimilan físicamente sino en sus conceptos del negocio.
¿Qué buscan en el país?
Socios estratégicos para desarrollar los 60 millones de metros de tierra que tenemos en Panamá.
¿Por qué no quieren construir en Colombia?
Porque aquí ya prácticamente no hay tierra en las ciudades importantes y porque conocemos perfectamente las oportunidades y los retos que ofrece Panamá. Además, el margen de rentabilidad allá es más alto: 20 ó 25 por ciento.
¿Qué se puede construir en Panamá?
La ventaja del Canal y la cercanía a Estados Unidos atrae públicos muy diversos. Desde industriales y comerciantes hasta turistas.
Ahora manejamos varios parques industriales, en verano inauguraremos el Parque Industrial Panamá con 300.000 metros cuadrados.
Pero también tenemos proyectos residenciales, desde sociales hasta lujosos, incluyendo resorts con campos de golf dirigidos a segunda vivienda de extranjeros con alta capacidad adquisitiva.
Además, sin contar la demanda de las familias de los ejecutivos de las multinacionales que se están instalando, hoy Panamá tiene un déficit de 200.000 unidades. En los últimos cuatro años, el PIB ha crecido 9,5 por ciento y la construcción ha repuntado 19,6 por ciento, a lo que se le suma el millón de turistas que arriba anualmente. Sin duda, un potencial interesante.
Y si el negocio es tan bueno ¿para qué buscar socios?
Porque queremos ampliar nuestra capacidad de trabajo pero sin perder la calidad.
Como estamos, tardaríamos unos 30 años en desarrollar los terrenos y perderíamos el potencial inmobiliario de un país con un crecimiento exponencial que atrae inversionistas extranjeros.
¿Por qué los profesionales colombianos?
En primer lugar porque nos han mostrado su habilidad para diseñar proyectos residenciales tanto de extremo lujo como de vivienda de interés social. Los diseños interiores -aceptados por nuestros compradores- son el mejor gancho de venta. Además, dos socios nacionales (aparte de los canadienses y venezolanos con los que hemos hecho negocios) nos han sorprendido con la velocidad para cerrar las compraventas. Son excelente vendedores.
¿Cuáles son los socios colombianos?
Las constructoras Pijao y Triada.
¿Qué beneficios recibe un constructor colombiano al llegar a Panamá?
De entrada, la cantidad de compradores, pues muchas multinacionales se están estableciendo allí y es el destino número uno para el retiro de los pensionados del mundo, especialmente de E.U. y Europa.
Además, la tierra es más barata y hay -entre otros incentivos- exenciones tributarias a los inversionistas por los primeros 20 años.
Pero hay que llegar a pedir permisos y buscar licencias y créditos...
No, ya adelantamos esas cuestiones legales. Todos los permisos están tramitados y listos. Nosotros aportamos el conocimiento del sector local y las conexiones bancarias.
Aquí hay más de 1,5 millones de familias que buscan VIS y hay muchos subsidios ¿Porqué hacer vivienda social en el extranjero?
Sí, pero los créditos son costosos y es muy difícil obtenerlos, además la ganancia es pequeña.
En Panamá se subsidian hasta 4 puntos de la tasa de interés, que no supera el 6,5 por ciento anual.
Quienes compran bienes de menos de 80.000 dólares pagan 2,5 puntos anuales y se financia el 85 y 90 por ciento del valor total. Y se necesitan 200.000 unidades...
Tres generaciones de cambios
Hace 35 años, los padres de Víctor y Rolando Shahani pusieron la primera semilla para formar un emporio constructor.
Empezaron haciendo grandes movimientos de tierra y construyendo infraestructura, luego formaron plantas de insumos como bloques y cemento y ahora se expandieron a la planeación y el desarrollo de proyectos, lo que incluye construirlos.
Ahora, la tercera generación, es decir los nietos, tienen el reto de terminar de aprender los secretos del negocio para poder hacer el relevo generacional y de fortalecer el Grupo para que pueda afrontar las novedades que trae la globalización.
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