La iniciativa busca cambiar radicalmente la normatividad vigente de vigilancia y seguridad privada, que según el Superintendente Felipe Muñoz, dista mucho de la realidad del sector.
"Ya han pasado quince años desde la expedición del Decreto Ley 356 y no hay duda de que el entorno no es el mismo. Es más complejo, hay más hombres dedicados a la vigilancia (cerca de 1.700), más necesidades y nuevos negocios que requieren un manejo especial", dijo el funcionario, quien destacó algunos puntos de la normatividad que cursa en el Congreso.
Es vital, por ejemplo, que no haya más departamentos de seguridad de personas naturales sino jurídicas y tras ese objetivo, la Superintendencia logró reducirlos de 1.300, en el 2006, a 813, a la fecha. "Y el proceso sigue", anotó el Muñoz, quien recordó que el manejo que se le estaba dando afectaba la confiabilidad de la seguridad pública.
Para el funcionamiento de las organizaciones de vigilancia privada, como el proyecto sugiere identificar a las empresas que a la fecha trabajan legalmente en este negocio, el proyecto de ley las obliga a hacer la solicitud a la Superintendencia, previo cumplimiento de algunos requisitos, entre ellos, certificado de existencia y representación legal de la persona jurídica, presupuesto estimado para su funcionamiento y dirección, entre otros.
Muñoz recuerda que el proyecto radicado tiene al Conpes No. 3521 de este año como antecedente. Allí señala la necesidad de que "la Supervigilancia pueda, con la reserva del caso, compartir información con los organismos de inteligencia e investigación del Estado, que le permita en los proceso de licenciamiento y en el ejercicio del control, convalidar las actuaciones y antecedentes de sus vigilados".
Esto, precisamente, se consolida con la presentación de la iniciativa, que tiene un capítulo para las redes Redes de Apoyo y Solidaridad Ciudadana (RASC), estrechamente relacionadas con el papel de la vigilancia privada en la seguridad ciudadana para la prevención y la detección temprana de la comisión de delitos.
En efecto, "el Presidente Álvaro Uribe creó estas redes a través del Decreto 3222 del 2002, como mecanismo para que los más de 170 mil guardas estén conectados, en todas las ciudades del país con la Policía Nacional, suministrando información sobre hechos que pueden generar algún tipo de alertas, y a la fecha ya suman 38".
Por su parte, en el sector residencial -edificios y conjuntos sometidos al régimen de propiedad horizontal- también hay cambios, pues se les da vía libre a los servicios comunitarios. "Queremos que las copropiedades se organicen a través de esta figura. Que si requieren de un conserje, por ejemplo, lo hagan previo cumplimiento de algunos requisitos".
El Superintendente cita un aparte del proyecto, según el cual "los miembros de estos servicios deben ser personas naturales o jurídicas, residentes o propietarios de vivienda en el área de operación del servicio, agrupados bajo una organización con personería jurídica.
Además, tendrán que operar con animales, vigilancias humana y electrónica, pero sin armas de fuego y letales", advierte Muñoz, quien recuerda que el registro de los miembros en la Superintendencia será obligatorio.
"La norma -que se concreta luego de un año de aportes de los diversos sectores- también sugiere procedimientos con el ministerio de Protección Social para atender quejas laborales, refuerza la creación de un seguro de vida para cubrir riesgos y apoya la capacitación de los vigilantes", concluye el funcionario.
Entre líneas...
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