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Los informales advierten que les queda muy difícil generar un ahorro para comprar casa. Las ayudas provistas por el Gobierno, entre $8,5 millones y $10 millones, se empiezan a vencer en noviembre.
De los 836 subsidios asignados a vendedores ambulantes, alrededor de 120 han comprado vivienda. El resto no ha podido acceder a créditos para completar el valor de los inmuebles.
Inés Elvira Roldán, directora del Instituto para la Economía Social (Ipes), aceptó las dificultades que enfrentan los informales. Una es que prácticamente no hay oferta de vivienda de interés social tipo I, con un valor máximo de 23 millones de pesos.
Otro escollo es la limitación para acceder a líneas de créditos de la banca, y mucho más cuando 250 vendedores beneficiados están reportados en las centrales de riesgo.
Por último está el incumplimiento de los beneficiarios con el ahorro programado, que exigen los bancos para otorgar el préstamo.
Frente a este panorama, se estudia la posibilidad de que Metrovivienda amplíe los plazos para que los ambulantes se pongan al día con los requisitos.
Otra salida es que quienes tienen dificultades para completar el valor de la vivienda renuncien a la ayuda del Distrito. Así quedarán habilitados para recibir beneficios similares en los próximos años.
Sin embargo, Félix Palacios, representante legal de la Corporación para el Progreso del Trabajador Informal (Corpotrain), dijo que "la inestabilidad laboral del ambulante hace muy difícil ahorrar para pagar un crédito. La solución es empleos dignos y estables".
Otra cosa piensa el concejal Javier Palacio (de la U), quien prepara un debate sobre la entrega de los subsidios: "Están jugando con la gente; le crean falsas expectativas de que por fin van a tener su casa propia, pero la realidad es que la Administración no ayuda a los beneficiarios a generar los ingresos necesarios para completar el valor de la vivienda".
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