Al mismo tiempo ayudan a disminuir el impacto que generan en el entorno. Sólo es necesario implementarlas haciendo pequeñas modificaciones en sus procesos acorde con sus presupuestos.
De eso está convencido Esteban Mejía, coordinador del programa 'Comprometerse' (coejecutado por la Cámara de Comercio de Medellín), que hace parte del proyecto Gobierno Corporativo, liderado por Confecámaras.
En la capital antioqueña se está trabajando con 400 empresas pequeñas. Ya se hizo una primera valoración para identificar los campos en los que cada una puede volverse más responsables socialmente, como en su relación con la comunidad, con el medio ambiente, con los clientes, con los proveedores y con los trabajadores, entre otros aspectos.
Durante el proceso, "Los consultores hacen una evaluación de las empresas y a partir del diagnóstico se decide en qué trabajar", explica Mejía.
Asegura que en las convocatorias realizadas en Medellín hubo buena receptividad porque las pymes participantes han visto los beneficios de adoptar mejores prácticas.
¿Más costosa?
A pesar de estos esfuerzos, Mejía reconoce que los avances generales en Colombia en cuanto a responsabilidad social empresarial no han sido muchos, porque las empresas creen que se trata de hacer filantropía y que eso es misión exclusiva de las grandes compañías. También se tiene la percepción de que implementar estas prácticas puede traer costos excesivos, pero no es así.
"Si la situación es filantrópica, sí va a tener costos, pero si las acciones se enfocan, por ejemplo, en el medio ambiente y se ahorra agua y energía, va a mejorar la competitividad y se hará una inversión a largo plazo", asegura.
Insiste en que el modelo de gestión que se está promoviendo conlleva a que la empresa misma identifique sus riesgos y el impacto que genera entresus grupos de interés, para que tome medidas, de acuerdo a sus presupuestos, que redunden en impactos positivos para ella.
Por eso, se hace un plan con diagnóstico, programación inmediata, seguimiento y planeación a largo plazo. El primer paso para hacer parte de estos procesos es contactar a la Cámara de Comercio local.
Iniciativa internacional
En Brasil, uno de los países suramericanos más desarrollados industrialmente, también se está trabajando en la responsabilidad social de las pymes. Actualmente el gobierno, a través del Servicio Brasilero de apoyo a Pequeñas Empresas, con ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), está promoviendo este tipo de prácticas. También lo están haciendo algunas ONG.Carla Stoikov, funcionaria de la ONG Ethos, que trabaja en la materia, dice que aunque las principales iniciativas en este sentido provienen de las grandes corporaciones, principalmente de los sectores eléctrico, petrolero y azucarero, también hay grupos de pequeños empresarios interesados en el tema, principalmente los proveedores de las grandes compañías.
Explica que en Brasil, los grandes están ayudando con su experiencia a los pequeños, compartiendo con ellos sus métodos en la implementación de las prácticas responsables.
"Eso se usa como herramienta para analizar el negocio pequeño y así ver su área de labor, la situación en la que se encuentra y su localización, para comenzar a hacer cosas prácticas que, además, les permitan mirar nuevos mercado", explica la funcionaria.
Al final del proceso, las pymes hacen un informe con los cambios y se trazan nuevas metas, con apoyo de la organización.
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