No se vendió ni un solo gramo de ferroníquel, el tercer producto de Colombia y protagonista de las exportaciones tradicionales, cuyo valor venía creciendo a un ritmo anual del 59%.
¿Qué pasó? La respuesta está en el Muisca Aduanero, un nuevo procedimiento informático aplicado por la Dian, mediante el cual se hace todo el registro de las exportaciones.
El sistema le jugó una mala pasada a Cerro Matoso, que en octubre habría exportado los volúmenes tradicionales (entre 8.000 y 12.000 toneladas mensuales).
A pesar de ser una gran exportadora, esa empresa no fue considerada dentro de las excepciones del nuevo Muisca, que cobijan el carbón y el petróleo.
El pulso entre la Dian y la compañía por este tema desembocó en problemas a la hora de aplicar los procesos y homologar los sistemas.
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