Otoniel Cruz es uno de los vendedores. Ha dedicado 12 de sus 37 años a la producción de este alimento de la familia botánica de las Curcubitáceas.
A diario las acomoda en montones de hasta 100 unidades frente a la puerta de su casa, a la que llegan compradores de todos los rincones.
El centro de producción de la ahuyama es Nuevo Colón, donde unas 800 personas se dedican a su cultivo. La ubicación geográfica, el clima y la tradición de esa siembra en esta localidad favorecen la cosecha durante todo el año para surtir supermercados y centrales de abastos del país.
En una sola hectárea se pueden producir unas 600 ahuyamas, que dependiendo de su tamaño y de peso.
El cultivo
Las condiciones para el cultivo resultan tan favorables, que hace dos años Otoniel cosechó una que pesó cinco arrobas y tuvieron que moverla entre cuatro personas.
En lo corrido del mes Otoniel ha vendido 5.000. En oportunidades ha tenido que llenar camiones que llegan en busca de sus ahuyamas para la fiesta de Halloween.
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