Colombia realizó este miércoles 'minuto de vergüenza' por el asesinato del bebé Luis Santiago

Octubre 1 de 2008 -
El caso desnudó alarmantes cifras de violencia contra los niños y relanzó una iniciativa para establecer la cadena perpetua contra quienes perpetren delitos contra menores. En Chía, la ciudad vecina a Bogotá donde ocurrió el crimen, un millar de personas con pañuelos y flores blancas, acompañaron a la familia del bebé, tras una ceremonia religiosa en la iglesia de Santa Lucía.

El cuerpo del infante apareció el martes en un bosque en las afueras de Chía y envuelto en una lona, tras una semana de secuestro que mantuvo en vilo al país.

El padre del menor Orlando Pelayo confesó a la policía que pagó 500.000 pesos por el secuestro, aparentemente para evitar pagar la cuota de manutención a la madre, con la cual no convivía. Las otras dos personas que realizaron el crimen, entre ellas una mujer, fueron detenidas.

El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno calificó la protesta como un minuto de silencio, de vergüenza, de frustración, de rechazo e impotencia. Moreno, acompañado de su gabinete y miles de funcionarios salió a protestar en la plaza de Bolívar.

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