También se explica por el monto de los tratamientos médicos especializados.
A esto se suma el ataque de anónimos que desde marzo pasado empezaron a circular por los pasillos de la gigantesca mole, que terminó de ser construida bajo la presidencia del general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1958).
Los mensajes reseñan desde supuestas contrataciones irregulares por 1.500 millones de pesos hasta ineficiencia en el manejo de la unidad renal.
Ante las especulaciones, firmadas por un hombre identificado como Alfredo Ramírez Salcedo (nombre falso según la Registraduría), hace un mes la Inspección de la Fuerza Aérea revisó los estados y transacciones del centro médico y no halló irregularidades.
Lo que sí encontró fue una creciente inversión en tratamientos médicos especializados, que ha tenido incidencia en el déficit de ese centro, catalogado como el mejor del continente en atención de traumas de guerra.
El hospital (Homic) ha velado, durante los últimos 70 años, por la salud de los soldados y militares del país.
El problema pensional
El sobrecosto en especialistas y medicamentos para cierto tipo de enfermedades llega a los 3 mil millones de pesos, sin contar el pasivo pensional que es de 8 mil millones de pesos (900 ex empleados).
Según el viceministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, a lo anterior se suma que los pacientes no pagan las consultas. A diario, el Homic atiende a 8.600 usuarios, entre ellos militares heridos en combate.
"Los militares son la razón de ser del Hospital, pero sus familiares también son prioridad, así que cuando un soldado profesional se incorpora, inmediatamente su familia también, y sin importar el tiempo que lleve en la institución hay que atender las enfermedades, que a veces son terminales.
"Así que el manejo no es como el de una EPS", dice la coronel Nohora Rodríguez, directora del la institución.
Precisamente, de los 258 mil pacientes que pasan al año por el Homic, hay cuatro que tienen las llamadas "enfermedades huérfanas" y le valen a la entidad 3 mil millones de pesos.
Para el tratamiento de esos cuatro pacientes es necesario adquirir Imiglucerasa y Galsulfasa, medicamentos altamente costosos.
"No podemos decir que no hay cómo cubrir esas patologías. Nos toca buscar los medicamentos cómo sea y al precio que sea", señala la coronel Rodríguez, quien lleva 16 meses en el cargo.
Así mismo, en el rango de las llamadas enfermedades raras hay 250 pacientes, con un costo de 6 mil millones al año.
La costosa leishmaniasis
En otro grupo se encuentran los tratamientos por leishmaniasis, enfermedad tropical que cuesta 900 millones de pesos anualmente en inyecciones de Glucantime y otras derivadas.
El problema no solo está en el costo de los tratamientos. La ausencia de especialistas también genera un sobrecosto: mientras un empleado de planta devenga 4 millones de pesos, hay que pagarle a uno privado que cuesta el doble.
"La gente que era del Hospital, que estudió en la Universidad Militar e hizo toda su carrera aquí y se especializó con el Homic ya está pensionada. Ahora tenemos que contratar especialistas de otros lados. No hay un modelo de conservación de especialistas y solo el 20 por ciento son médicos militares", agrega la coronel Rodríguez.
Como si fuera poco, la atención sicológica y siquiátrica a los militares que han estado en combate supera los 5 millones mensuales por paciente.
El síndrome de estrés postraumático se presenta en por lo menos 7 de cada 10 casos. Para esas situaciones, los medicamentos tienen un costo de 1'200.000 pesos mensuales, más el valor de la atención de por lo menos 5 profesionales incluidos siquiatra, sicólogo, trabajador social y terapeuta.
"El panorama parece desolador, pero podemos decir que ha mejorado. Por ejemplo, de las 6 mil fórmulas que se entregaron el año pasado, solo hubo 800 quejas, antes ese era el número de los que no se quejaban", dice Rodríguez.
"Vamos lentos, pero seguros de que el Homic saldrá de cuidados intensivos", concluye la coronel.
'El Homic no será privatizado': viceministro Pinzón
El interrogante sobre la privatización del Hospital Militar lo responde el Ministerio con un: "se buscan todas las fórmulas".
Pero según las palabras de Juan Carlos Pinzón, viceministro de Defensa, no habrá privatización bajo ninguna circunstancia.
"Para nosotros es fundamental la salud de los militares y sus familias. Los hombres que están dando todo por este país son nuestra prioridad, por eso no pensamos en la privatización".
El viceministro, que ha liderado la reforma del emblemático hospital y apoyó la campaña interna de reducción de costos, dice que una de las limitantes del centro es que sus usuarios no realizan copagos y los servicios que presta la entidad no tiene límites de beneficios.
"No se exige tiempo mínimo de vinculación y los pacientes no tienen que cancelar la consulta", señala.
Para el Ministerio, la entidad debe ser sostenible y esto se dará en la medida en que se sanee el pasivo pensional.
Dudas sobre el futuro del Club Militar
Aunque oficialmente no se ha dado un balance de las mejoras que ha tenido el único centro de recreación de los oficiales, hay dudas sobre cuál será su futuro.
En la última junta directiva, según conoció EL TIEMPO, se habló de liquidarlo y darle un giro a su razón social o venderle acciones a los militares, independiente de su aporte mensual. Los uniformados se quejan de que los servicios se alquilan a terceros.
Hotel Tequendama
El Hotel Tequendama dependía del Ministerio de Defensa, pero hoy tiene un socio y se llama Tequendama Crowne Plaza.
El hotel también estaba destinado a la recreación de los militares, pero hoy presta sus servicios sin beneficio. En el 2004, el ministro Jorge Alberto Uribe recibió propuestas para incorporarlo en la categoría 5 estrellas y en el 2006 sufrió una significativa remodelación.
Jineth Bedoya Lima / Redactora de El Tiempo.