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En un día normal trabajan desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, así podían hacerse unos 48.000 pesos. Debido a la parálisis de transportadores, su jornada termina a la 1 de la tarde.
La situación afecta a Antonio Sarabia, un cotaro de arroz de Barranquilla, quien, recostado contra una pared, espera que aparezca la primera tractomula del día.
Hoy, lo que más lo aturde es que debe ganarse unos pesos para poder responder por los gastos de su casa. "Ya va casi una semana que uno viene y con las mismas se va en blanco", dice.
Se gana 25.000 pesos al día, dinero con el cual sostiene a las cuatro personas de su familia. Dice que 20.000 pesos se le van en las tres comidas y los 5.000 restantes los gasta en pasajes entre el barrio Las Américas y el Mercado.
En Manizales son unos 200 hombres los que esperan ansiosos la llegada de camiones cargados de verduras y legumbres, de los que depende su sustento. Son trabajadores a destajo, que no cuentan con seguridad social y ningún tipo de prestación.
En la capital caldense están ubicados, además de los Cámbulos, en la Estación Uribe, Maltería (en la zona industrial), La Enea y sobre la carrera 25. Puede ser unos 200. El sector de los Cámbulos, sobre la carretera Panamericana, en el occidente de Manizales, es uno de los puntos de trabajo.
Según los mismos coteros, a diario hay unos 25 hombres esperando, pero el miércoles no había ni la mitad.
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