Los inversionistas ahora centran su atención en los paquetes de ayuda fiscal, luego de que se cree que varios bancos centrales reducirán sus tasas de interés hasta niveles mínimos este año.
En diciembre del 2008, la Reserva Federal actuó como pionero en el tema, al bajar sus tasas de referencia a un rango entre 0 y 0,25 por ciento, algo que no se esperaba que sucediera antes del 2009.
El Banco Central de Japón también bajó sus tasas en diciembre, al llevarlas de 0,3 a 0,1 por ciento. La semana pasada el Banco Central de Inglaterra disminuyó sus tasas a 1,5 por ciento, el nivel mínimo en la historia.
Para esta semana se espera la reunión del Banco Central de Europa, que ha mostrado la política más cautelosa hasta el momento, en la que se cree que las tasas serán recortadas hasta 2 por ciento.
Hasta ahora, Japón había sido el único país que había tenido sus tasas en cero por ciento, luego de un colapso del sistema financiero a finales de la década anterior. La lección del caso japonés es que reducir el costo del dinero a cero no necesariamente impulsa la economía.
Una vez las tasas de interés llegan a niveles mínimos, el instrumento de política monetaria convencional utilizado por un banco central se vuelve ineficiente. Así, para impulsar la economía, son necesarias medidas adicionales como una política fiscal expansiva.
La noticia más importante de la semana anterior, fue la propuesta del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, para aumentar el gasto fiscal en más de 700.000 millones de dólares. Chile también anunció un plan de 4.000 millones, 2,8 por ciento del PIB.
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