"El contagio financiero está llegando con fuerza a la región", dijo hoy en rueda de prensa Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial (BM) para América Latina.
"Estamos metidos en un torbellino de alcance global", alertó De la Torre, quien recordó las caídas sufridas en las últimas semanas por los principales índices bursátiles latinoamericanos a raíz de las turbulencias con epicentro en Wall Street.
Precisó, de todos modos, que pese a que las correcciones en los mercados de valores han sido sustanciales no han alcanzado los niveles de los países emergentes de Asia o Europa del Este.
Más acusados han sido los movimientos a la baja de las divisas, que el experto del Banco calificó de "muy virulentos" en el caso de Brasil, Colombia y México, donde las monedas locales habían comenzado a depreciarse antes del arranque de la crisis a mediados de septiembre.
Al contagio financiero se suma la caída en los precios de las materias primas.
El Banco Mundial recordó que más del 90 por ciento de la población latinoamericana vive en países exportadores de materias primas que representan el 90 por ciento de la actividad económica de la región.
Entre ellos se encuentran Venezuela, Argentina, Chile, México, Perú, Colombia y Brasil, entre otros.
De la Torre subrayó que los países centroamericanos y del Caribe experimentan "un cierto alivio" al ser importadores netos de materias primas, aunque ese efecto positivo se ve contrarrestado por la caída en el monto de remesas y el enfriamiento de sus economías.
Entre las pocas noticias positivas está la previsible desaceleración de la inflación, según el economista del BM. "Creo que ahora es razonable decir que (a diferencia de hace dos meses) la inflación ya no es la principal fuente de angustia", indicó.
El experto hizo hincapié en que aunque "la incertidumbre es muy alta", las proyecciones apuntan a que la región crecerá por encima de los países ricos, a un ritmo que el economista cifró entre el 2,5 y el 3,5 por ciento para el 2009.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que publicó hoy sus previsiones de crecimiento para todo el mundo, prevé que la región crezca un 3,2 por ciento en 2009.
En general, De la Torre destacó que la región está mejor preparada que en el pasado para capear el temporal gracias a las reformas macroeconómicas de los últimos años y a su menor dependencia de los flujos externos de capital.
Aun así, la crisis no encuentra a todos igual de preparados. El economista del BM mencionó, en ese sentido, el Índice de Deuda de Mercados Emergentes (EMBI por sus siglas en inglés) del banco estadounidense JP Morgan, que divide a Latinoamérica en tres grupos en función de la percepción de riesgo.
En el primer grupo y con el riesgo más alto se encuentran Argentina, Ecuador, Belice, Venezuela y la República Dominicana.
En el segundo grupo, con un riesgo medio-bajo, están Panamá, Perú, Brasil, Uruguay y Colombia. Finalmente, los países donde los inversores perciben un menor riesgo son México y Chile. "Varía la vulnerabilidad según los distintos países de la región", explicó De la Torre, quien insistió en que Latinoamérica navega en esta crisis en "un bote mejor construido, pero vive una tormenta cada vez más difícil".
Su intervención se produjo en el marco de los actos previos de la Asamblea anual del Banco Mundial y el FMI que se celebrará este fin de semana en la capital estadounidense, donde se darán cita también los ministros de Finanzas y gobernadores centrales del Grupo de los Siete (G7) países más industrializados: EE.UU., Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia.
A. Latina reacciona a crisis para escapar de amenaza de recesión
Los países de América Latina se movilizaron esta semana ante la crisis financiera mundial y multiplicaron sus medidas económicas utilizando miles de millones de dólares para tratar de escapar de las amenazas de recesión.
Brasil, México, Argentina y Colombia, las mayores economías de la región, inyectaron enormes sumas de dinero en sus mercados para proteger a sus monedas nacionales.
Varias naciones ya tienen preparadas nuevas medidas, ya sea de forma individual o en el marco de los G-20 financiero, que deberá mantener una reunión de emergencia el sábado en Washington.
En el caso de Brasil, la mayor economía de América Latina, la extensión de la crisis sacudió sus mercados de acciones y de cambio, que a principios de esta semana se hundieron a pesar de las garantías del gobierno de que el país estaba protegido de los problemas en Estados Unidos.
El Banco Central brasileño informó el miércoles que inyectó 7.700 millones de dólares en el mercado doméstico para enfrentar las restricciones al crédito y que mantenía otros 3.000 millones de dólares con el mismo objetivo.
En la jornada del miércoles, el BC intervino tres veces para vencer un volumen no especificado de dólares de sus reservas de más de 207.000 millones para frenar la rápida desvalorización de la moneda local, el real, ante el dólar.
Ante esas medidas, el jueves los mercados de cambio y de acciones abrieron sus trabajos en clara tendencia de recuperación.
México, la segunda mayor economía regional y la más dependiente de Estados Unidos, vendió 2.500 millones de dólares para fortalecer el peso, y examinaba un plan de emergencia de 4.300 millones de dólares presentado el miércoles por el presidente Felipe Calderón.
Este plan, que prevé enormes inversiones públicas en infraestructura, "no constituye un rescate financiero, sino que está enfocado a impulsar los motores internos que impulsan la economía mexicana", según explicó el mandatario.
Calderón agregó que el país enfrentaba una baja en sus exportaciones, inversiones y turismo.
Las previsiones de crecimiento en el país se han reducido en 2,4% a 2% este año, y de 3% a 1,8% en 2009.
En tanto, el Banco Central de Argentina gastó 3.500 millones de dólares para tratar de frenar la depreciación del peso ante el dólar.
El dólar se encontraba en un nivel "razonable y controlado" ante el peso, afirmó el ministro de Interior, Florencio Randazzo.
Las reservas internacionales en el BC argentino cayeron a 47.000 millones de dólares. Autoridades locales expresaron su preocupación con la caída de 30% en el real brasileño este año representará una baja en los ingresos por exportaciones al gigantesco vecino.
El canciller argentino, Jorge Taiana, apuntó que había gestiones para llamar a una reunión de emergencia del Mercosur "para analizar la crisis global, coordinar y definir posiciones ante esta grave situación internacional".
En declaraciones a una red de televisión, añadió: "Estamos viviendo un momento excepcional y que tenemos que intercambiar opiniones, coordinar y presentar posiciones comunes".
En Colombia, el presidente Alvaro Uribe anunció el miércoles una flexibilización en las reglas de ingreso de capital externo, y propuso una amnistía fiscal para colombianos que intentaban repatriar dinero desde el exterior. "Necesitamos mantener la liquidez, fuentes de financiamiento y contribuir a que haya una tasa de interés estable y competitiva", apuntó.
Con la constante preocupación de controlar la inflación, ninguno de los bancos centrales de la región acompañó la reducción de tasas de interés adoptado el miércoles por autoridades monetarias de Europa y Estados Unidos.
El BC de Costa Rica, en tanto, cortó el miércoles en 0,25 punto porcentual su tasa básica, a 10%, poniendo fin a una serie de 12 aumentos consecutivos. La economía de ese país depende considerablemente del comercio y de las inversiones provenientes de Estados Unidos.
Washington, con EFE y AFP