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Foto: EFE/Justin Lane
Un operador de la bolsa de Nueva York observa en el panel electrónico el desplome del Dow Jones en cerca de 300 puntos, este jueves, un día después de la votación a favor del plan del salvamento financiero del Senado de E.U.
A la crisis financiera de E.U. le puede llegar un plan de rescate, pero las dudas sobre una solución real, de fondo y a largo plazo de los problemas bancarios de ese país seguirán latentes.
Aspectos como la protección del dinero de los ahorradores estadounidenses, las mejoras a la regulación prudencial, el nuevo orden de la banca internacional y los efectos en los mercados mundiales, especialmente en países emergentes como Colombia, serán ahora los puntos que dominen los debates económicos globales.
El futuro del crédito será, sin duda, otro punto que preocupe a todos los países, empresas y personas que busquen recursos en cualquier entidad financiera o en los mercados de valores.
Por el lado de la protección a los ahorradores, el debate está abierto y este será uno de los puntos centrales para la aprobación del salvavidas financiero por parte del Congreso estadounidense.
Y es que en medio de la profunda crisis bancaria de E.U. están millones de ahorradores e inversionistas que permanecen a la espera de que el Gobierno, el Congreso y el banco central (Fed) de ese país encuentren fórmulas para salvaguardarles los recursos que tienen comprometidos en instituciones crediticias en problemas.
El mundo espera que el Parlamento estadounidense le dé por fin el visto bueno al plan de salvamento presentado por el gobierno Bush, luego de que la Cámara de Representantes lo negara en primera instancia, generando el lunes pasado uno de los mayores desplomes de los mercados de valores.
Pero más allá del paquete de ayudas que apruebe el Congreso estadounidense, ahora el mundo se pregunta por los efectos que dejará la mayor crisis financiera de ese país desde la Gran Depresión de 1929.
La primera pregunta que surge es cómo se restaurará la confianza de inversionistas y ahorradores que se quebró en medio de la crisis y que ahora deben pagar como contribuyentes a un costo estimado de 700.000 millones de dólares, más de tres veces el PIB de Colombia.
Y es que más allá del costo que tenga el plan de salvamento bancario están los billones de recursos que los ahorradores estadounidenses tienen comprometidos en entidades financieras, tanto en inversiones en acciones, como en depósitos corrientes a la vista o a plazos fijos para su vencimiento.
Cuando se trata de acciones, la situación es muy grave, en la medida en que son muchas las familias estadounidenses que tienen dinero invertido en ese mercado bursátil, el más grande del mundo.
La situación se complica aún más cuando se suman los depósitos de ahorro de millones de depositantes en entidades que están en riesgo de quiebra. Por ahora, ese riesgo parece conjurado para los depósitos en instituciones que están siendo absorbidas por otras para evitar una crisis de mayores proporciones.
Más seguros de depósitos
El mayor problema con los depositantes surgirá en la medida en que el Congreso de Estados Unidos no apruebe el programa de rescate propuesto por el Gobierno Bush, o que su aplicación no se haga de manera rápida y efectiva.
Por eso, los candidatos a la Presidencia, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, urgieron al presidente Bush para que se tomen medidas inmediatas orientadas a proteger los ahorros de las familias y las pequeñas empresas.
Los dos aspirantes a la Casa Blanca plantearon la urgencia de incrementar el seguro federal de depósitos, tanto para las personas naturales como para los pequeños negocios.
Obama y McCain coincidieron en plantear que se incremente de 100.000 a 250.000 dólares el seguro federal de depósitos para las familias y las pequeñas empresas en bancos de E.U.
La propuesta no parece exagerada si se tiene en cuenta la coyuntura de la crisis bancaria y que el límite actual de ese seguro se fijó hace 28 años.
La propia Corporación Federal de Garantía de Depósitos (Fdic, por sus siglas en inglés) -similar al Fogafín de Colombia- pidió aumentar la cifra que garantiza los depósitos en cada cuenta bancaria, así sea de manera temporal.
La presidenta de la Fdic, Sheila Bair, dijo que es necesario aumentar los 100.000 dólares de monto protegido porque "esto reportaría el doble de beneficio de otorgar liquidez adicional a los bancos para los préstamos y de aportar tranquilidad adicional a los titulares de las cuentas por encima del límite".
Mejorar la regulación
Además del debate que se abre sobre una mayor garantía para los depósitos de los ahorradores, hay quienes plantean la necesidad de fortalecer la regulación financiera en Estados Unidos.
Jorge Castellanos, ex director del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) en Colombia y uno de los mayores conocedores nacionales de las intimidades de la banca de E.U., dice que la crisis actual de ese país se originó en las fallas de regulación que hay sobre las actividades de los bancos de inversión.
Explica que esas entidades mueven el dinero de sus clientes en opciones cada vez más complejas de negocio en el mercado de valores sin que las autoridades de supervisión puedan llegar a mirar de cerca las intimidades de esas operaciones y que por ello se generan altos niveles de riesgo.
Esta opinión coincide con las expuestas por grandes conocedores del tema en E.U. En una entrevista publicada recientemente por el diario 'La Nación', de Argentina, el premio Nobel de Economía 2007, Eric Maskin, dijo que "hubiera sido útil tener regulaciones respecto de las hipotecas 'subprime' para que no generaran el problema que provocaron. Más regulaciones permitirán protegernos de un problema parecido a este, aunque por supuesto siempre una crisis es diferente a la anterior, por lo cual no quiere decir que puedan frenar otras crisis en el futuro".
Nuevo orden financiero mundial
Además de los efectos que se puedan presentan con los depósitos de los ahorradores en los bancos de E.U. y la obligación del estado de protegerlos para retomar la confianza, otro efecto que se está dando es un verdadero revolcón en el mercado financiero mundial.
La quiebra de algunos bancos, la absorción de otros por parte de sus competidores y las nacionalizaciones de unos terceros, especialmente en Europa, es la nota característica del mercado global por estos días.
Es el caso del banco Wachovia, que pasó a ser controlado por el Citibank para convertirse este último en el banco más grande por depósitos de E.U., incluso por delante de Bank of America y J.P. Morgan Chase. Entre estas tres entidades controlan el 30 por ciento del negocio bancario de E.U.
A los movimientos del Citibank con la compra de Wachovia se suman los de sus mayores rivales. Bank of America adquirió Merrill Lynch y Countrywide Financial, mientras que JP Morgan se hizo a la operación de Washington Mutual, la mayor caja de ahorros del mercado estadounidense. Antes había asumido el control del banco de inversión Bear Stearns.
La posición de estas instituciones se fortalece con los movimientos realizados en medio de la mayor agitación bancaria registrada desde la Gran Depresión en 1929.
En Europa, las movidas financieras también son pan de cada día, incluyendo nacionalizaciones de varias entidades financieras en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Gran Bretaña.
Por ahora, esos movimientos obligados por la crisis no se han extendido a otras latitudes como América Latina, pero hay quienes dicen que ese proceso puede darse en cualquier momento, pues los grandes grupos financieros globales buscarán capital para financiar sus compras en Estados Unidos.
En Colombia, la mayor entidad financiera estadounidense (Citibank) acaba de ratificar sus planes de expansión local, buscando profundizar su presencia en el mercado de las pymes y el consumo.
El presidente del Citi para Colombia y la Región Andina, Francisco Aristeguieta, dice que el grupo está analizando la rentabilidad del negocio de pensiones (Citi Colfondos) para tomar decisiones al respecto. Dice que, por ahora, "la AFP ha significado un negocio rentable para el grupo financiero".
Efectos en el tercer mundo
La quiebra de bancos y el desajuste que hay en el sistema financiero mundial generará sin duda efectos nocivos para los países en vía de desarrollo, incluido Colombia.
El primer efecto negativo que se ha sentido en el sistema bancario internacional por la crisis de Estados Unidos es la restricción al crédito y el encarecimiento de este para todo el que quiera financiarse con la banca tradicional o en los mercados de valores de todo el mundo.
Países como Colombia son los primeros golpeados por la restricción crediticia mundial.
De hecho, la tasa de interés que se debe pagar por el endeudamiento externo del país ha tenido tendencia alcista en los últimos meses.
Eso sin contar con el hecho de que con el alza reciente del dólar, los pagos internacionales convertidos a pesos son cada día más elevados. Las tasa de interés de la deuda colombiana, medidas con el índice Embi, se han duplicado desde junio, al pasar de niveles de 150 a más de 300 puntos.
El Embi es un indicador que calcula las tasas de interés que se pagan sobre los bonos del Tesoro de E.U., considerados como los más seguros del mundo y, por lo tanto, los que menos tasa reconocen a los inversionistas.
Cuanto mayor riesgo se perciba sobre un país, más alta será la tasa de interés que le exijan quienes le compren sus bonos de deuda.
Así, a Colombia se le está viendo cada vez más con un mayor nivel de riesgo, pese a que el Gobierno insiste en que la economía nacional está 'blindada' contra la crisis de E.U.
El caso concreto es que si Colombia pretendiera salir por estos días a los mercados globales a vender títulos de deuda externa, tendría que pagar el doble de intereses que si esas operaciones las hubiera hecho hace tres meses.
Igual sucede con empresas privadas, a las que el crédito se les ha encarecido de manera sustancial en el transcurso de este año.
Por el lado del crédito interno, el ritmo de crecimiento de la cartera bancaria en Colombia se ha frenado, no por la coyuntura de la crisis en E.U., sino como resultado de la política del Banco de la República de aumentar las tasas de interés para frenar la inflación.
Sin embargo, los propios voceros del sector financiero llaman la atención sobre los riesgos que corre la economía nacional por la crisis estadounidense.
"En Colombia no ha habido mucha conciencia del problema de afuera y eso es muy desafortunado. Aquí se está hablando de cualquier otra cosa. Parece que viviéramos en la Luna, porque lo que está pasando en el mundo es muy grave", dice la presidenta de la Asociación Bancaria, María Mercedes Cuéllar.
Cuellar advierte que "la crisis financiera puede arrastrar muy duro las economías, se seca el crédito, la gente se queda sin empleo y puede perder sus ahorros". Para Cuéllar, el país se arriesga a una salida de capitales en la medida en que la liquidez comience a restringirse en los mercados internacionales.
"El impacto en Colombia depende de lo que pase afuera. Lo importante en este momento es tener liquidez. Quizá aquí no tengamos ese problema por ahora, pero en la medida en que falten afuera los recursos empezarían a salir de Colombia y ahí también habría un problema".
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