EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
La caída del dólar las golpeó y los bancos se convirtieron en grandes competidores en el manejo de las remesas. Quedan solo siete compañías en Colombia, de las 12 que operaban hace ocho años.
Las que aún operan están en un verdadero limbo: no saben si seguirán con el negocio con una nueva estructura o si, por el contrario, se acabarán.
Hace cinco años, el negocio estaba en auge porque el dólar iba al alza y se acercaba a los 3.000 pesos. En un solo día había brincos sustanciales de la divisa y las ganancias eran notables.
Además, cada vez más colombianos que viven en el exterior comenzaban a mandar montos crecientes de remesas a sus familias en el país.
Por otro lado, los bancos no se metían en ese mercado, lo que les permitía a las casas tener el monopolio de las remesas. Sin embargo, el negocio cambió y llegó la época de las vacas flacas.
Algunas de esas entidades concentraron gran parte de su operación en el manejo de divisas en efectivo y también se afectaron por temas ligados al estigma del narcotráfico y al lavado de activos.
En julio del año pasado, algunas casas se vieron envueltas en dificultades por una incautación de divisas (dólares y euros) en Miami, en un monto equivalente a 20 millones de dólares en efectivo.
Después de casi un año de investigación a cargo de la Oficina para el Control de Lavado de Dinero en Miami, se llegó a un acuerdo con la justicia de Estados Unidos para devolverles el dinero a las casas involucradas, pero el costo económico y de imagen fue muy alto.
La competencia de los llamados profesionales del cambio -que sólo pueden hacer operaciones de compra y venta de divisas en efectivo- también era creciente, y la alianza que tradicionalmente tenían con las casas se rompió.
Hoy, estos profesionales del cambio de divisas dicen que también están en crisis. Se estima que en el país hay unas 1.300 entidades de ese tipo.
Tendrán nuevos negocios
Con el fin de darles un nuevo impulso, el Gobierno busca ahora en el proyecto de ley de reforma financiera crearles un nuevo 'piso' de negocios a las casas de cambio.
La idea es convertirlas en sociedades de intermediación cambiaria y de servicios financieros especiales, que no solo les permita mantener sus operaciones con moneda extranjera, sino que tengan la opción de realizar giros en moneda nacional en el territorio colombiano.
También podrían actuar como corresponsales no bancarios y recibir pagos de servicios públicos. Al sistema financiero tradicional no les gusta la idea que las casas tengan nuevas operaciones.
La Asociación Bancaria ha dicho que se podrían dar transformaciones peligrosas en la estructura del sistema, porque se les permitiría a algunos agentes con patrimonios inferiores a los bancos hacer operaciones similares.
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