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La escalada de alzas que inició el Banco de la República en abril del 2006 llegó a su fin, por lo menos en lo que resta del 2008. La prioridad será el crecimiento y no la inflación, dicen expertos.
Consideran que si la inflación no se descontrola demasiado en lo que resta del año (y supera el 8 por ciento), el Emisor tendrá que preocuparse más por el crecimiento y dejar quietas sus tasas para no desacelerar demasiado la economía.
Esa opinión la comparten analistas de los bancos de inversión estadounidenses Goldman Sachs y Bulltick Capital, así como las comisionistas colombianas Alianza Valores y Corredores Asociados, quienes en informes enviados a sus clientes dicen no ver las tasas del Emisor más arriba del 10 por ciento en lo que resta del presente año, aunque tampoco por debajo de ese nivel.
"Si la inflación continúa sorprendiendo al alza y las expectativas de inflación se deterioran, no descartamos un nuevo incremento de tasas de interés antes de que finalice el año, pero en este momento eso no se ve muy probable", sostiene el informe de Goldman Sachs.
Para Bulltick Capital el hecho de que la última decisión del Banco de la República de mantener las tasas, se haya tomado de manera unánime es muy importante, porque implica que todos los codirectores están conformes con el nivel que tienen hoy las tasas de interés base de la economía.
"Eso hace que, a menos que se presente una enorme sorpresa negativa en el nivel de inflación durante los próximos meses (lo que nos parece improbable por temas como la caída en los precios de las materias primas), la mayoría de la junta del Emisor seguirá votando a favor de mantener las tasas en 10 por ciento".
Por su parte, el informe de Alianza Valores asegura que pese a que la decisión de no modificar las tasas estaba prevista por el mercado, el cambio radical estuvo en el lenguaje que se usó el Banco de la República en el comunicado oficial.
A su juicio en términos de crecimiento, el lenguaje del Emisor es mucho más preocupado, dado que hace referencias un poco más fuertes relacionadas a que el país está entrando en una fase de desaceleración que no obedece a causas temporales.
"Esto implica que el Banco está confiado en el tema de inflación y está preocupado por el crecimiento; lo que puede sugerir que las tasas no van a ser ajustadas al alza nuevamente; claro está, dependiendo de los datos que se vayan conociendo. Creemos que la estabilidad en las próximas reuniones será la decisión a tomar", reiteran los analistas de Alianza.
En el lado de Corredores Asociados, consideran que el ciclo alcista del Emisor llegó a su fin, pues "es claro que los dos factores que ahora le preocupan son la continuidad de la reducción de las expectativas de inflación (la cual correrá por cuenta de la reducción en el precio de los alimentos) y un ajuste salarial que evite la inercia, el cual muy probablemente se fijará por decreto después de fuertes e infructuosas discusiones con los sindicatos".
La excepción a estas previsiones de política monetaria corre por cuenta del Citigroup, que a diferencia de sus colegas sí estima que el Emisor va a subir sus tasas en otros 25 puntos básicos, incluso en su próxima junta de septiembre.
"Creemos que la inflación se acercará al 8 por ciento en agosto, jalonada por factores locales de oferta y enredadas prácticas de indexación. Los menores precios de alimentos y materias primas ayudarán a reducir las expectativas de inflación a un año, pero creemos que el costo de vida sin alimentos seguirá alto", señala el Citi.
"Además, el incremento de salarios del 2009 probablemente estará encima de la inflación anual de noviembre. Esto significa que las expectativas de la inflación serán duras de reducir", concluye.
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