Cartera morosa, que en último año aumentó 56,2% y llegó a $4,7 billones, seguirá creciendo, dicen expertos

Agosto 15 de 2008 -
El dato es significativo si se tiene en cuenta que un año atrás el aumento fue de 36,5 por ciento -en relación con la primera mitad del 2006- y que a junio del 2006 fue de apenas 8,9 por ciento.

El incremento de las acreencias en mora ya era evidente en diciembre, cuando el consolidado del 2007 superó en 55,5 por ciento al del 2006.

Y se espera que el porcentaje siga subiendo. El presidente de la empresa de cobranzas Covinoc, John Jairo Aristizábal, explica que estas cifras son el resultado de decisiones que la gente tomó en el pasado, por lo que habrá que esperar para que el consumo baje como consecuencia del aumento en las tasas de interés.

"Los colombianos están dejando de pedir créditos, pero lo que tenemos ahora son préstamos que tomaron hace tiempo, cuando tenían unas expectativas más altas sobre los ingresos, y que no pudieron pagar", comenta.

En esto coincide Alberto Sanín, gerente de Crear País, una firma que compra carteras vencidas y las cobra. Según él, la competencia que en años anteriores se desató entre los bancos para captar clientes por medio de tarjetas de crédito ocasionó que muchos usuarios tomaran más de una alternativa, lo cual excedió sus capacidades.

Pero no solo las entidades financieras ofrecieron plásticos con grandes cupos a diestra y siniestra, sino que además las grandes cadenas de almacenes y otros establecimientos de comercio idearon sus propias soluciones para diferir los pagos.

Por eso no sorprende que la mayor suma en morosidad se encuentre en los créditos para consumo. En este campo los préstamos del sector financiero ascienden a 36,6 billones de pesos y la cartera vencida, a 2,5 billones (cerca del 7 por ciento).

Para Covinoc, este es el segmento de cobranza que más rápido crece. El gerente de la entidad indica que el incremento es de 35 por ciento, que corresponde en buena parte a tarjetas de crédito y a compras de electrodomésticos y vehículos.

Al exceso de confianza se suma la inflación, que reduce la capacidad adquisitiva de la gente. Sanín, de Crear País, dice que cuando una persona tiene varias deudas establece prioridades y prefiere cancelar lo que corresponde a necesidades básicas. Por esa razón, el 70 por ciento de la cartera que maneja su empresa corresponde a consumo.

Otras deudas

A diferencia del crédito de consumo, otras áreas no son un dolor de cabeza para el sector financiero.

En microcréditos las colocaciones ascienden a 2,19 billones de pesos y el valor en mora se ubica en 164.000 millones.

Aunque este último es muy pequeño frente a los 2,5 billones de los
préstamos para consumo, alcanza para que la cartera 'en rojo' del microcrédito sea la más grande de todas en proporción, pues constituye el 7,5 por ciento del total prestado.

La cartera hipotecaria asciende a 9,48 billones de pesos, de los cuales 377.000 millones (el 4 por ciento) están en mora.

Las colocaciones comerciales rondan los 72,6 billones de pesos, pero hay solo 1,6 billones vencidos, que corresponden al 2,2 por ciento.

El gerente comercial de Servicios Legales y Financieros (Serlefin), César Manuel García, cuenta que estas deudas tienen niveles aceptables de recuperación y concentran una parte no tan gruesa del portafolio de la empresa.

En el mismo sentido se pronuncia el presidente de Refinancia, Kenneth Mendiwelson: estas deudas son las menos riesgosas y corresponden a solo el 20 por ciento de los clientes morosos que maneja su firma.

El riesgo está en los trabajadores independientes El principal motivo por el cual un usuario suspende el pago de una obligación, es porque dejó de percibir algún ingreso. Sin embargo, hay muchos casos en los cuales una persona se excedió en su capacidad de endeudamiento y asumió préstamos por valores mucho más altos de lo que puede pagar.

Los trabajadores que corren mayor riesgo de caer en esta situación, son los independientes. El presidente de Covinoc, John Jairo Aristizábal, señala que este riesgo se presenta debido a que para ellos es más difícil establecer cálculos a mediano plazo, pues sus ingresos no siempre son fijos, a diferencia de lo que ocurre con un asalariado de una empresa, que recibe todos los meses la misma cantidad.

Por actividad desempeñada, los que más riesgo tienen de endeudarse y de dejar de pagar sus obligaciones son los comerciantes informales, pues sus ingresos dependen de unas ventas que, en muchos casos, son estacionales y que además están condicionadas por muchos elementos externos. La pequeña industria y los transportadores menores, como los taxistas y otros que no dependen directamente de una compañía, también se encuentran dentro de esta categoría.

Cunde el "no pague por ver"

Las empresas que compran cartera vencida tienen en el sector de los servicios públicos a uno de sus principales clientes. El presidente de Covinoc, John Jairo Aristizábal, indica que la mayor dificultad de pago se encuentra en el área de telecomunicaciones.

Adiferencia de lo que pasaba antes -explica-, cuando había pocas compañías (con tarifas muy elevadas), ahora los operadores de telefonía, Internet y TV desarrollan estrategias agresivas para atraer clientes y compiten ofreciendo todos los servicios en un solo paquete, así como promociones y otros beneficios.

Además, se han flexibilizado los requisitos contractuales. Por ejemplo, en la compra de teléfonos celulares.

En ese sentido, el gerente comercial de Servicios Legales y Financieros (Serlefin), César Manuel García, sostiene que las ofertas son tan tentadoras para los clientes que "no ven dificultades en dejar de pagar las facturas de una empresa para contratar el servicio con otra".

Aunque todas las ciudades tienen un comportamiento similar en este campo, para Covinoc la mayor problemática se presenta en Cali.

En cambio, las cuentas pendientes por acueducto y alcantarillado son las que menos dificultades presentan a la hora de la cobranza, al igual que las de energía y el gas, pues se trata de servicios prioritarios para cualquier hogar.

En todo caso, la mejor forma de recuperar estos dineros es ofrecerles plazos cómodos a los deudores. "El colombiano es buena paga, pero hay que darle tiempo", concluye Aristizábal.

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