Por el lado del dólar, las caídas no se detienen, y este jueves la sobreoferta de divisas volvió a dominar el mercado.
Después de romper el miércoles el nivel de los 1.800 pesos, la divisa estadounidense siguió de largo hasta llegar a una tasa promedio de 1.791,37 pesos.
Ese hecho tiene cada vez más asustados a los exportadores, mientras quienes viven de las importaciones están de fiesta porque cada día pueden comprar divisas más baratas para comprar sus productos en el exterior.
En el caso de los exportadores, la situación es cada día peor en el sentido de que sus expectativas les indican que el dólar seguirá en picada y no ven que se vaya a detener.
El presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), Javier Díaz, dice que en la caída de los últimos días el Gobierno tiene buena cuota de responsabilidad al anunciar aumentos sustanciales del gasto público para el próximo año, cuando el país esperaba que fuera todo lo contrario, es decir, un recorte importante que ayudara a sanear las finanzas públicas.
Este jueves, el precio del dólar alcanzó a niveles mínimos de 1.786,20 pesos y a tocar una tasa máxima de 1.798, en una jornada en la que el monto de transacciones en el mercado interbancario ascendió a 1.003 millones de dólares.
En opinión de Javier Díaz, ante los anuncios del Ejecutivo de aumentar el gasto público, "el mercado actúa en consecuencia", lo que explica el desplome de la divisa.
"La baja de estos días se puede frenar con algunos altibajos temporales, pero a largo plazo las expectativas nos indican que el dólar seguirá cayendo", dice el presidente de Analdex.
Para él, la única manera de frenar la revaluación del peso es que el Banco de la República y el Gobierno asuman políticas mucho más agresivas de las que han tenido en los últimos meses.
Por el lado del Emisor, dice, es necesario que intervenga más activamente en el mercado comprando divisas, mientras el Ejecutivo deberá tener más responsabilidad con el gasto público.
Las esperanzas son pocas
Pese a las advertencias y solicitudes de ayuda de los exportadores, el campo de acción del Gobierno y del banco central son muy limitados y así lo ha advertido en varias ocasiones el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga.En opinión del funcionario, el Gobierno ha hecho lo que está a su alcance en materia de subsidios a los exportadores, pero no puede ir más allá porque la debilidad del dólar es un fenómeno mundial, resultante de muchos factores macroeconómicos.
"Incluso, el Gobierno no ha monetizado recursos que prefiere mantener en el exterior", dice Zuluaga.
Señala el Ministro que en la reciente asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el tema de la debilidad global del dólar fue un punto central de las discusiones, llegándose a la conclusión de que ese fenómeno se presenta incluso en los países con economías mucho más sanas que la colombiana, como la chilena, en donde la revaluación de su moneda ha sido más pronunciada.
En Brasil, dijo Zuluaga, el banco central compró el año pasado 100.000 millones de dólares, y la revaluación se mantiene.
En Colombia, el Banco de la República ha intervenido tímidamente en los últimos meses debido a que su prioridad es el control de la inflación.
Así las cosas, la baja del dólar seguramente seguirá dominando el panorama económico nacional mientras los exportadores lanzan sus voces de alerta, tal como lo han hecho desde el 2003, cuando la revaluación comenzó a afectar sus negocios.
Cinco años de revaluación
El máximo precio que tuvo el dólar en Colombia se registró a comienzos del 2003. El 11 de febrero de ese año, la divisa estadounidense llegó a transarse a 2.968,88 pesos después de una escalada alcista iniciada desde mediados del 2002, es decir, recién posesionado el Presidente, Álvaro Uribe, en su primer mandato.Desde el nivel máximo de febrero del 2003, el dólar comenzó a caer y en cinco años ha perdido alrededor de 1.178 pesos.
El precio actual cercano a los 1.971 pesos peso no se veía desde mediados de 1999 y las expectativas indican que seguirá cayendo.
La única manera de esperar alzas es que los mercados mundiales se vuelvan a agitar y que los inversionistas extranjeros saquen divisas del país.