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EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Vuelven las buenas noticias para la región latinoamericana en materia de percepción de riesgo a nivel internacional.
El 2 de abril, la Agencia Calificadora Internacional Fitch Ratings modificó la calificación de riesgo soberano de Perú, dejándola en BBB-.
Con este cambio, la Nación vecina entra al grupo de países con calificación de grado de inversión, grupo al cual también pertenecen, en la región, Chile y México.
En términos prácticos, una mejora de este tipo en la calificación soberana de un país le permite a las empresas y al Estado obtener tasas de interés más bajas en el mercado financiero internacional, a la vez que se constituye en un elemento a favor de la entrada de capitales extranjeros al país.
Si bien el estatus de grado de inversión para Perú genera optimismo en cuanto a los avances regionales y a la solidez económica del país vecino, en Colombia abre el interrogante de qué tan lejos estamos de alcanzar este estatus.
Tres elementos principales explican la mejora en la percepción de riesgo crediticio de Perú: sostenibilidad en la dinámica de crecimiento económico, balance fiscal positivo y desempeño de las cuentas externas.
El promedio de crecimiento económico de Perú de los últimos cinco años asciende a 6,5 por ciento. En línea con los demás países de la región latinoamericana, desde principios de esta década, la economía peruana se vio beneficiada por la amplia liquidez mundial de unos años atrás y por el auge de los precios de los commodities. Esto, acompañado de un consumo interno disparado, ha impulsado de manera importante el crecimiento económico del país.
La disciplina fiscal caracteriza el manejo de las finanzas públicas de Perú. El año pasado, el Gobierno peruano registró un superávit fiscal de 3,1 por ciento del PIB, frente a 1,8 por ciento del observado un año atrás. Desde el 2006 las autoridades económicas de Perú iniciaron un programa agresivo de prepago de deuda y de mejora del perfil de endeudamiento de la Nación.
El nivel de reservas internacionales y las cuentas externas de Perú se constituyen en una fortaleza para enfrentar los choques externos. En el 2007, las reservas internacionales de Perú ascendieron a 27,700 millones de dólares, frente a un promedio entre el 2001 y el 2005 de 10,700 millones de dólares. De igual forma, los avances en cuenta corriente han sido importantes.
En resumen, la decisión de Fitch Ratings es simplemente un reconocimiento a las políticas conservadoras del país, las cuales han permitido una dinámica positiva de crecimiento económico, una tranquilidad en la capacidad de pago de deuda del país y una mejora en el perfil de endeudamiento de la Nación.
Con el antecedente de la mejora de calificación de Perú, no cabe duda de que las debilidades estructurales que mantiene la economía colombiana, entendidas como el déficit en cuenta corriente y la inflexibilidad del gasto público, son las que hoy impiden alcanzar el estatus de grado de inversión.
En términos de crecimiento económico podemos estar relativamente tranquilos (el promedio de crecimiento de los últimos cinco años se ubica en 5,6 por ciento).
Sin embargo, en Colombia la evolución de las cuentas fiscales no es un punto a resaltar. A pesar de que en los últimos años el Gobierno Nacional ha hecho un gran esfuerzo por mejorar la composición de la deuda pública y el perfil de vencimientos, lo cierto es que no aprovechamos el momento de auge económico para llevar a cabo un programa agresivo de prepago de deuda, como sí lo hicieron algunos de los países vecinos.
Adicionalmente, recortar el gasto público se convierte en una tarea aún más complicada cuando existe una alta rigidez en el manejo de los gastos de funcionamiento. En este punto, algunos defenderán el hecho de que hoy el déficit del Gobierno central es de 3,4 por ciento del PIB.
También es importante mencionar, que durante varios años, las cuentas fiscales se han visto favorecidas por el dinamismo de los ingresos tributarios y por los recursos derivados de las privatizaciones y la transferencia de recursos del Faep a la Nación.
¿Qué pasará cuando se agoten estos ingresos no recurrentes?
Por último, Colombia mantiene un desbalance en las cuentas externas. A diferencia de los demás países de la región (exceptuando a México), tiene un déficit en cuenta corriente de 3,5 por ciento del PIB (frente a un superávit en Chile y Perú de 4,5 por ciento y 1,7 por ciento del PIB, respectivamente).
A pesar de esto, consideramos que el desbalance puede ser aceptado por las agencias calificadoras debido a que, en gran parte, obedece al déficit en la balanza comercial. Hoy el deterioro de la balanza comercial es producto principalmente del auge de las importaciones de bienes de capital, lo cual se traduce en mayor inversión y por lo tanto, en una dinámica de crecimiento económico sostenible en el largo plazo.
En síntesis, el estatus de grado de inversión para Perú nos demuestra que, a diferencia de Colombia, otros países de la región lograron cumplir la tarea asignada en momentos de auge económico: acabar con las debilidades estructurales de sus economías.
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