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Tener una sola pierna no ha sido impedimento para que Reinaldo Ojeda se haya convertido en bailarín y deportista consagrado.
A los seis meses de nacido Reinaldo Ojeda perdió su pierna izquierda. Los médicos tuvieron que amputar la extremidad, debido a que el cordón umbilical la amarró e impidió la óptima circulación de la sangre. Sin embargo esa no fue razón para llevar una vida diferente. "La discapacidad es no tener ganas de vivir, es no afrontar los problemas", opina este bogotano de 34 años, que ha recorrido varios escenarios del mundo bailando. Su mamá fue quien le dio el primer empujón en las pistas. "Soy bailarín por accidente", dice, mientras rememora que a los 7 años ella lo sacaba a bailar en las fiestas familiares. Pero fue hasta 1986 cuando Reinaldo tuvo su primera presentación ante el público. "Fue en el bar Donde Tomás", recuerda, "yo iba cada semana al sitio con mi hermano gemelo. El dueño me vio y me pidió que montara un show. Bailé Ojos Chinos del Gran Combo de Puerto Rico. Algo sencillo pero que llamó la atención de la gente". Desde entonces se ha dedicado a moverse al ritmo de la salsa, aunque en su adolescencia sufría porque las 'peladas' no querían bailar con él. "Ahora me toca espantarlas", señala. A pesar de haber participado en varios festivales con su 'tumbao', Reinaldo también le ha dedicado gran empeño al deporte. En 1999 se vinculó a la Fundación Ascopar para probarse en varios deportes. Desde entonces ha ganado medallas en juegos nacionales y en Paralímpicos tanto en natación como en atletismo, lo que demuestra que lo de Reinaldo no es una discapacidad, sino un motor para vivir con más ahínco y dedicación. Por eso es ganador del Premio PORTAFOLIO en la categoría especial.
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