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El bajón en la demanda de productos nacionales por parte de E.U., Venezuela y Ecuador, refleja la compleja situación económica que viven esas naciones y que repercute en forma directa en Colombia.
Este fenómeno trae como consecuencia un panorama oscuro para el clima de negocios, como efectivamente se nota con la caída del 27 por ciento en la inversión extranjera en Colombia, en el primer trimestre del presente año.
Las malas cifras de comercio exterior podrían ser mitigadas por el incremento de los pedidos de energía a Colombia, por parte de Ecuador y Venezuela, naciones con las que existe un sistema interconectado que facilita la exportación de este servicio.
Sin embargo, la cadena del mal ambiente para los negocios sigue siendo alimentada por el clima de desconfianza que generan hechos como la gravedad de la crisis económica de Estados Unidos y los países de la Unión Europea.
Otra noticia que contribuye a incrementar el desánimo de los inversionistas es la reducción del crédito hipotecario en Colombia, cuya caída fue de 4,5 por ciento en febrero pasado, lo que indica que los consumidores no están interesados en endeudarse. Esta señal ratifica el desplome de la demanda interna.
Por su parte, el Gobierno anunció un presupuesto austero para el 2010, para bajarle ritmo a la desaceleración de la economía.
El Indicador de la Confianza en Colombia se ubica en 73 por ciento.
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