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Esto pese a que el país está en zona de amenaza sísmica y que por Ley las copropiedades se deben asegurar contra ese evento, los colombianos prefieren proteger otros bienes antes que esos.
Tras hechos como el terremoto del Eje Cafetero, la granizada en Bogotá que bloqueó la calle 26, las inundaciones de edificios, rachas de atentados que destruyen ventanas e inmuebles y hasta el tsunami que azotó a varios países asiáticos, los colombianos suelen comprar más seguros de hogar, pero luego se olvidan del tema.
Aunque en el país es muy baja la cultura del seguro, en los últimos años cada vez más personas están aumentando su gasto en este rubro al pasar de un promedio per cápita de menos de 50 dólares en el 2000 a 119 dólares el año pasado, y la mayor parte de ese dinero se va para adquirir pólizas para proteger el carro, la vida, la salud, las exequias y hasta para asegurar la educación universitaria de los hijos y muy poco para proteger el hogar y las copropiedades de eventos tan ruinosos como un incendio o un terremoto.
Pese a que las ventas han aumentado, la protección sigue siendo muy baja. Es así como el año pasado, las ventas de pólizas para terremoto subieron 16 por ciento, al tiempo que las de incendio lo hicieron en 7,2 por ciento, pero los siniestros por fuego se duplicaron y costaron 290.000 millones de pesos.
En general, solo el 5 por ciento de los hogares tiene coberturas frente a los distintos riesgos y eso porque los que son deudores hipotecarios la deben pagar de forma obligatoria con el crédito (hoy son unos 764.000 préstamos con la protección). El lío es que una vez cancelan su deuda no adquieren el seguro y vuelven a quedar al garete y no solo contra sucesos graves, sino también contra acontecimientos bastante frecuentes en el país como una inundación (por ruptura de tubo o dejar una llave abierta), la explosión de una olla a presión o del calentador.
En el caso de los terremotos, el nivel de aseguramiento sigue siendo muy bajo en relación con la cantidad de inmuebles en zonas de amenaza sísmica importante (Fasecolda calcula que solo 10 por ciento de estos inmuebles cuentan con seguro).
El panorama es más desalentador si se miran los seguros contra incendio y terremoto de las copropiedades. Pese a que fueron establecidos como obligatorios en el 2001 tras el sismo del Eje Cafetero, son poquísimos los conjuntos y edificios que cuentan con él, en especial fuera de Bogotá. El problema es que si una persona tiene asegurado su apartamento, pero no la copropiedad en la que vive, en la práctica está desprotegida, pues cuando ocurren sismos se dañan las estructuras, las fachadas, las escaleras, etc. y eso es justo lo primero que se debe reconstruir.
Germán Molano, presidente del colegio de administradores de propiedad horizontal, admite esta situación y se la atribuye tanto a factores económicos, como de desconocimiento. "Las asambleas de copropietarios son lo más limosneras posibles y siempre buscan lo más barato o ni se aseguran, y las aseguradoras no explican bien de qué se trata esa póliza, ni le hacen promoción", sostiene. Agrega que si bien es un seguro obligatorio, la norma no establece sanciones en caso de incumplimiento y por eso muy pocos adquieren la póliza.
En Manizales, donde el terremoto ya les dio una lección, los contribuyentes que estén interesados en el seguro de incendio y terremoto lo pueden pagar junto con el predial.
Carlos Ignacio Estrada, secretario de Hacienda de esa capital, explica que es una colilla adicional al recibo del impuesto y se puede pagar de contado o en seis cuotas. No obstante, tan solo el 12 por ciento de los propietarios de inmuebles (unos 12.000 contribuyentes) compran el seguro de esta forma. Por ahora Manizales es la única ciudad que ofrece esta opción.
Costos y coberturas
Contrario a lo que se podría pensar los seguros individuales de incendio y terremoto no son costosos y -más que el estrato de la vivienda- las aseguradoras miran qué tan expuesta está. Por ejemplo, si está cerca de una estación de gasolina.
Aunque cada caso es diferente, en promedio un apartamento avaluado en 100 millones de pesos paga primas para esta póliza de 19.000 mensuales. Además se debe tener en cuenta que los seguros de hogar incluyen otras coberturas, como los servicios de asistencia (cerrajería, plomería, secado de tapetes), la protección de los bienes en caso de robo y la responsabilidad civil, que se da cuando algún acontecimiento interno afecta al vecino y es necesario indemnizarlo. La clave, según aseguradores, es leer la póliza para saber a qué se tiene derecho y sacarle provecho.
LAURA CHARRY
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
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