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La situación estaba cantada desde hace tiempo. Para nadie era un secreto que el pobre desempeño de la economía colombiana iba a producirse únicamente en el último trimestre del año.
Y en medio de esta situación, comenzó a llover agua sucia a diestra y siniestra, al punto que los señalamientos sobre los culpables provenían de todos los frentes y apuntaban a todo lado, bien sea por acción o por omisión.
Que fue la crisis internacional, que fue el sistema financiero, que la culpa fue del Gobierno y del Banco de la República, que los analistas y los medios y hasta el clima, aparecen como los responsables de la recesión en Colombia.
Mirar hacia atrás es muy fácil, porque ya se tiene toda la información disponible. Y aunque la idea no es 'llorar sobre la leche derramada' en el país todos tienen su cuota de responsabilidad y mal se haría en nombrar un solo culpable, fuera de la coyuntura externa.
Gobierno Nacional: De lejos, es el principal señalado. El 'rosario' de culpas empieza por haber permitido el recalentamiento de la economía, pues en tiempos de vacas gordas ayudó a gastar en vez de ahorrar para los momentos de dificultad que se vislumbraban.
Pero las principales críticas de los analistas recaen en el excesivo optimismo que mantuvo hasta último momento, al punto que consideran que subestimó la situación. Como se sabe, hasta hace poco insistió en que la economía iba a crecer por encima de 3 por ciento, cuando las cifras ya estaban mal.
El elemento que no le perdonan al gobierno, es no tener un plan de choque ante la crisis, pues los 55 billones de pesos para infraestructura provienen en su mayoría del sector privado y, lo que le corresponde a la Nación no ha sido ejecutado rápidamente.
El Banco de la República: Que se le fue la mano al subir las tasas (pasaron de 6 por ciento en marzo del 2006 a 10 por ciento en julio del 2008) y que luego, al ser evidentes los signos de enfriamiento en la economía durante el segundo semestre del año, se demoró en bajarlas (la primera baja fue en diciembre, a 9,5 por ciento).
Las principales críticas provienen por el lado del sector productivo, pues culpan al Emisor del acentuamiento de la revaluación a finales del año -lo cual afectó los ingresos de los exportadores- y del encarecimiento de los créditos.
Por los lados del sector financiero y los analistas, han defendido las decisiones del banco en cuanto a las tasas, pero los cuestionamientos vienen por los lados de la legislación cambiaria, pues la volatilidad en la tasa de cambio fue un riesgo para las decisiones de inversión.
Pero el Emisor se defiende solito. En decenas de documentos ha sustentado una a una sus acciones y qué hubiera pasado si no hubiera actuado. La principal razón fue que la inflación (lo que el banco llama 'el impuesto de los pobres') seguía fuera de control en la última parte del año y por ello, no era posible reducir las tasas.
Analistas: si bien es muy fácil juzgar cuando se mira hacia atrás y ya está disponible toda la información, lo cierto es que quienes están pendientes todo el día del movimiento de los mercados y de la situación de la economía también tienen su cuota de responsabilidad en la medida en que subestimaron muchas de las señales. Es evidente que es muy difícil predecir lo que viene hacia delante y más aún en una situación tan complicada como la crisis, pero nadie dimensionó la magnitud. Por ejemplo, la crisis de las hipotecas subprime y su efecto en la economía estadounidense, primer socio comercial de Colombia.
Sector productivo: A juicio de los analistas, la culpa en este sector cae por exageración. Es decir, en tiempos de bonanza sobredimensionaron la coyuntura y en muchos casos desarrollaron planes de inversión más grandes de las posibilidades y por eso, a la menor señal de enfriamiento comienzan a ajustar por donde más duele: el empleo.
Por otra parte, expertos consideran que la competitividad de las empresas no puede depender únicamente de las decisiones del Banco de la República en materia de intereses y en la tasa de cambio. Como se recuerda, a mediados del año pasado antes de cada junta del Emisor llovían ruegos para que bajara las tasas.
Sector financiero: No es pecado que las entidades que desarrollan actividades en este sector estén ganando mucho cuando la economía va de para atrás. Y aunque tienen que proteger su negocio, los analistas consideran que se les está yendo la mano en frenar los préstamos a las empresas en momentos críticos para la economía y reorientar los recursos hacia las inversiones. Pero además, otra queja viene por el lado de que poco están reflejando la reducción en los intereses por parte del Emisor
Los medios: La economía no se mueve únicamente a base de números. Uno de los elementos clave es la sicología y las percepciones de los hechos. Por eso, ronda la sensación de que cuando la economía se comportó bien, se sobredimensionaron las buenas noticias y cuando el desempeño fue menos bueno, brillaron los titulares con lo más negativo que sucedía. La consecuencia pudo haber sido fue un exceso de optimismo / pesimismo entre empresas y ciudadanos, con efectos de cautela en decisiones de inversión y gasto.
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