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Con 120 eventos culturales y recreativos, la capital paisa está lista para recibir a más de 5.000 visitantes. Los paisas están preparados para mostrar la nueva cara de su ciudad.
La Asamblea 50 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) será tan importante para Medellín, como si se tratara de un Mundial de Fútbol.
Al menos esa es la preparación que desde hace más de dos años 900 personas entre autoridades locales, empresarios, ejecutivos y académicos, relacionistas y conductores de taxis, le han dedicado a la organización de un certamen que le traerá a la ciudad 5.100 visitantes y una vitrina internacional nunca antes vista.
Para la capital antioqueña, la Asamblea del BID comenzó desde el mismo momento en que la ciudad fue ratificada como sede del evento.
En total, la sola Alcaldía invirtió 11.000 millones de pesos a la ciudad en obras de embellecimiento en calles, parques urbanos y sitios turísticos. Además, le hizo los últimos retoques a las grandes obras urbanísticas que caracterizan su transformación en los últimos 20 años.
Todo para ratificar la confianza que las directivas del BID le entregaron en el 2007 a Medellín para ser la anfitriona de los 50 años de una asamblea, la cual promete ser la reunión económica más importante de la región.
Y más por los personajes que han confirmado sus asistencia: del ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton; el secretario de Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner; el ex presidente del BID, Enrique Iglesias, y varios presidentes de bancos centrales, así como los ministros de Hacienda de los países miembros del orgtanismo multilateral.
Una sede luchada
"Fue un lobby muy intenso para convencer a las directivas del BID que Medellín sí podía ser sede de un evento tan importante. Y por eso nos preparamos para ratificarlo", dice Adriana González, gerente general del Buró de Convenciones, una entidad dedicada a promocionar la capital antioqueña en el exterior.
La clave para convencer a los directivos del BID empezó con una labor silenciosa, pero efectiva de la actual directora de la Cámara de Comercio de Medellín, Lina Vélez, y el representante de Colombia en el BID, Luis Guillermo Echeverri. De allí, en la reunión anual de la entidad en Guatemala en el 2007 se hizo la propuesta oficial.
Los directivos del BID llegaron ese año tres veces a la ciudad para inspeccionar la sede del centro de convenciones Plaza Mayor y la estructura hotelera. Aunque en principio hicieron algunos reparos menores a los espacios de la sede y al sistema de transporte (buses especiales), no hubo problema en dar la bendición final.
Buen negocio
Después de la aprobación de la sede, comenzó el verdadero trabajo. Desde ese mismo año, el Buró de Convenciones empezó a prebloquear 1.250 habitaciones en los hoteles de la ciudad. Sin embargo, muchos no entendían el por qué de reservas con tanta anticipación y sin un pago inmediato.
"Es una de las experiencias que empezamos a adquirir gracias al BID", dice González.
La contratación de los proveedores para los servicios de traducción, transporte y telecomunicaciones fue el siguiente paso.
Un grupo de nueve personas encabezados por el gerente del BID en Medellín, Mateo Restrepo, se conformó con el objetivo de montar el enorme certamen con un costo de seis millones de dólares.
"Fue un montaje sin precedentes con un centro de convenciones de 25.000 metros cuadrados, 200 oficinas, 105 salas de reuniones, 400 computadores y 900 kilómetros de cableado", explica Restrepo, con total precisión por los más mínimos detalles de la organización.
Pero además de la parte física, las ganas de cambiarle la imagen a la Medellín del narcotráfico de los años 80, hizo que los organizadores se enfocaran por la gente.
Ecuador y la reestructuración de su deuda
En la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), esta semana en Medellín, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunciará la fecha de presentación de la propuesta del plan de reestructuración de la deuda de su país.
La propuesta de recompra de los bonos Global 2012 y 2030, declarados en moratoria. El Gobierno busca una disminución del capital de los bonos, que suman unos 3.200 millones de dólares.
Ecuador enfrenta los efectos de la crisis financiera global y busca crédito internacional para compensar la disminución de sus ingresos fiscales.
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