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Crisis complica relaciones entre Glencore y Ecopetrol para obras de ampliación

Foto: Ecopetrol
La expansión de la Refinería de Cartagena es considerada una de las obras de infraestructura claves para mejorar la calidad de los combustibles en Colombia.

Como muchos otros proyectos de infraestructura, el de la ampliación de la Refinería de Cartagena no ha sido ajeno a fuertes roces entre sus dos principales socios, lo cual podría demorar su ejecución.

La expansión de la Refinería de Cartagena es considerada una de las obras de infraestructura claves para mejorar la calidad de los combustibles en Colombia.

El tire y afloje llegó a tal punto que justamente el martes pasado se llevó a cabo una trascendental reunión entre las partes en la que Ecopetrol, y por ahí derecho el Gobierno del presidente Álvaro Uribe, le dejó muy en claro a su socio que ni de riesgos se pueden cambiar los hitos para la construcción de la megaobra, los cuales están dentro del acuerdo marco que firmaron las partes cuando se le adjudicó a Glencore la refinería en el 2006 en una subasta pública.

El problema radica en que, como consecuencia de la crisis internacional y las restricciones al crédito, Glencore (con el 51 por ciento de las acciones de la sociedad) había solicitado a Ecopetrol aplazar el desarrollo de ciertas actividades e incluso pidió suspender algunas órdenes de compra de sofisticados equipos que ya estaban en curso.

La petición no cayó bien a la petrolera estatal (dueña del 49 por ciento) la cual está empeñada en sacar adelante este proyecto, pues está comprometida con la opinión pública en el mejoramiento de la calidad de los combustibles además de aumentar su capacidad de producción de gasolina y otros derivados.

Pero además lo requiere con urgencia para consolidarse en el negocio de la petroquímica ahora que es dueña de Propilco.

Al final de la reunión en la que las partes hablaron a 'calzón quitao', según una fuente cercana al proceso- Ecopetrol le dijo a su socio que si bien entiende la coyuntura y está dispuesta a buscar alternativas, no permitirá modificar el cronograma de ejecución de las obras, las cuales establecen la entrada en operación de la ampliación a finales del 2011 y comienzos del 2012.

Aunque Ecopetrol niega un conflicto, reconoce que Glencore le hizo una solicitud para reprogramar ciertas actividades y la respuesta que le dio es que "ello se estudiaría siempre y cuando se respete el acuerdo marco y los cronogramas por el cual se adjudicó la refinería", respondió la petrolera estatal.

En su momento, y antes de abrir su capital al sector privado, Ecopetrol recurrió a un socio para la ampliación debido a las limitaciones fiscales de la época, pero de un tiempo para acá -en reiteradas oportunidades- sus directivas han reconocido que si se hubiera aguardado unos años, la petrolera amparada en su nueva naturaleza jurídica, hubiese podido emprender sola la ambiciosa expansión.

Ramiro Santa, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la Refinería, descartó que los socios estuvieren remando hacia orillas diferentes, pero admitió que la crisis externa afectaba por igual a proyectos grandes o chicos y que la idea es buscar soluciones.

"Lo recursos hay que buscarlos, más todo no es negativo en la medida en que los insumos internacionales se están abaratando producto de la disminución de precios de los metales", dijo el directivo.

Había atrasos en los pagos

Otro escollo que se estaba presentando era la demora por parte del gobierno en pagarle el monto de subsidios atrasados de combustibles (unos 800.000 millones de pesos) a la refinería, dinero a que le serviría para apalancar recursos y darle aire al proyecto del cual se viene hablando desde hace más de 10 años.

Esta situación obligó al Ministerio de Minas a expedir una resolución en la cual se estableció el mecanismo para el pago del dinero atrasado, cuyo plazo se vencía el 21 de enero, y el cual contempla además el reconocimiento de unos rendimientos financieros.

Juan Guillermo Londoño / Subeditor de economía y Negocios

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