Álvaro Zuleta es director de la Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica, Aculco. Habló en entrevista con EL TIEMPO sobre la situación en 2008 y para 2009.
Álvaro Zuleta tuvo que triplicar la adquisición de pañuelos klenex en su oficina. Los que tenía dejaron de dar abasto ante la cantidad de historias que le contaban los inmigrantes colombianos recién llegados a España y que, irremediablemente, terminaban en llanto.
Es el caso de Dairon Bedoya, un paisa de 31 años al que por estos días le ha tocado dormir en las calles de Madrid y cenar en un comedor público porque la empresa española en la que trabajaba quebró. O la del abogado que quiso ampliar sus horizontes y se encontró de repente cargando ladrillos en una construcción. "Llegó con la espalda destrozada", recuerda Álvaro.
Aculco tiene como propósito prestar asistencia a quienes por voluntad propia u obligados por las circunstancias, arriban a ese país en busca de un mejor futuro. Hoy, además de Madrid, esa labor se extiende a comunidades como Zaragoza, Alicante, Valencia.
Ninguno como él conoce mejor el alma y la angustia de los inmigrantes. De tanto escuchar y trabajar con ellos, ha ido creando un perfil del inmigrante latinoamericano. "La gente llega en plan de comerse el mundo y a veces el mundo se los come a ellos", dice.
Con la autoridad que le dan 15 años de trabajo, Zuleta, un paisa cuarentón que llegó a la capital española en 1992, advierte que la crisis de la economía mundial y las nuevas medidas anti-inmigratorias que empiezan a aplicarse en Europa, están marcando el final de la aventura para miles de colombianos. Y España es el segundo destino de los inmigrantes nacionales (hay 299.500 legales y al menos 500 mil ilegales), después de Estados Unidos.
¿A qué se enfrenta un inmigrante colombiano?
Se lo voy a explicar así: un inmigrante se puede enfrentar a lo que llamamos el 'síndrome del avión'. Es como si una persona que salió de un país nunca acabara de llegar al otro; queda suspendida en el avión. La gente sigue aferrada a la comida, la música, los valores y, por supuesto, a su familia. Y no termina de aterrizar.
Muchos de los que dejan su país se llevan la última imagen fotográfica que tuvieron de él, por eso cuando vuelven y ven que las cosas han cambiando no saben para dónde coger. En Aculco conocemos colombianos que se quedan un año en España y se devuelven a su tierra. Y están en Bogotá y quieren volver a Madrid.
Eso en lo emocional, ¿qué pasa con las oportunidades de trabajo?
Le cuento un caso. Atendimos a un abogado colombiano que tenía destruida la columna vertebral, pero destruida porque nunca había cogido un ladrillo. Era evidente que entre su profesión y el oficio que adoptó, de obrero, había una diferencia abismal. A pesar de esto no se devolvió porque necesitaba el dinero. Según el vicepresidente segundo y ministro de Economía del gobierno español, Pedro Solbes, la recesión llegará en el 2009. Y ¿a quién afecta mucho más la crisis?, a los inmigrantes. Los sectores de servicios están sufriendo bajas, especialmente el de la construcción, que es el baluarte de la economía española y el principal asidero laboral de los inmigrantes latinos. Ahora mismo, muchos colombianos están en el paro, ya sabes que es un subsidio del gobierno (máximo por dos años) a los desempleados.
Es decir, la crisis devolverá a muchos...
Por lo de la crisis, el gobierno central creó los planes de retorno voluntario para inmigrantes. Les darán el 40 por ciento de la plata del paro que les corresponde en España y el 60 por ciento en su país de origen. Eso sí, el que se acoja no puede volver en tres años. Yo le he dicho al gobierno que somos escépticos con esta estrategia, creo que es preferible motivar el trabajo interno. Y la otra medida de filtro es que a partir del 2009 solo se podrá reagrupar a los hijos; ya no se podrá reagrupar a los padres. Es que ahora sobra gente y eso le genera un conflicto al gobierno español. Tienen suficiente con los desempleados españoles.
¿Qué otras consecuencias les esperan a los actuales inmigrantes?
Yo creo que muchos tendrán que volver tarde o temprano. Esto es una crisis mundial. Europa tiene la presidencia del gobierno francés, la más dura en este tema. Al aprobar el pacto de inmigración, Europa pretende un control más fuerte. Ahora cada uno de los 25 países decidirá cuántos inmigrantes necesitan y para qué sectores. Si España dice que se la juega por los que tiene (299 mil) más los ciudadanos de larga duración (más de 5 años) se recortan posibilidades para los que están con ánimos de migrar ahora.
¿Cuál es el retrato del colombiano que migró a España?
El grueso son mujeres entre 25 a 35 años, poco cualificadas, semirurales, que casi siempre ingresan al servicio doméstico.
Luego están los profesionales que no han encontrado trabajo en Colombia, la mayoría labora en el sector de la construcción. Llega mucha gente del eje cafetero, especialmente de Pereira, Armenia y Manizales. Vemos, por ejemplo, que a veces hay pueblos que parece que emigraran todos como es el caso de Pradera, Valle. Y tienen una constante: la mayoría llega para no quedarse, compran el tiquete de ida con el regreso abierto y con una consigna: "yo puedo estar en este país, pero no moriré en este país".
¿Por qué se va la gente de acá para el viejo continente?
Dice una investigación de la embajada de Colombia que entre 1992 y 1998 lo hicieron por problemas económicos. Nosotros hemos detectado que por esa época se dio más por problemas políticos, exilio y por amenazas de muerte. Hay mucha gente de izquierda colombiana que tuvo que abandonar el país. A partir del 2000 yo sí te puedo hablar de una inmigración por motivos económicos. El terremoto de Armenia y la crisis del café también provocaron una inmigración masiva.
PUBLICIDAD