En virtud de su desenlace, podría haber un giro de 180 grados en la actividad del transporte del combustible en el país, que involucrará la llegada de millones de dólares en inversiones y tarifas más competitivas a los usuarios.
En la reciente conferencia de Enercol 2008, la cual realizó la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), el directivo dijo que a esa empresa le preocupaba la intención del gobierno de permitirle a las compañías distribuidoras de gas participar en el transporte.
A su juicio se estaría rompiendo una norma que ha operado por más de 15 años. "Si usted permite que un agente de la cadena pueda hacer transporte, permítale al transportador hacer actividades de los distribuidores y de la comercialización de gas", dijo.
De por medio hay números gordos. El negocio del transporte del gas arrojó el año pasado utilidades netas de 491.048 millones de pesos, lo que representó un incremento de 53,8 por ciento. Una de las firmas a favor de la integración es Gas Natural de España.
"Permitir la prestación del servicio de distribución de gas en conjunto con la actividad complementaria de transporte, facilitaría en gran medida la expansión de la infraestructura necesaria para lograr armonizar estas dos actividades y generar sinergias que beneficien al cliente final", indicó la presidenta de la empresa, María Eugenia Coronado.
De acuerdo con la ley, un distribuidor de gas no puede participar con más del 25 por ciento en empresas de transporte, lo que en la práctica amarra a esta clase de compañías para invertir abiertamente en un negocio que avanza a pasos agigantados.
Lo irónico es que, pese a las normas, la única que puede prestar los dos servicios combinados (distribución y transporte) es Promigás, que opera en la Costa Atlántica. La razón es que como esta empresa es una de las más antiguas y fue creada antes de la expedición de la Ley 142 de 1994, se le permitió realizar las dos actividades en respeto a los derechos adquiridos.
Ahora Gas Natural quiere medírsele al negocio del transporte, pero se ha topado con la oposición de TGI, la cual paradójicamente es filial de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) que a su vez tiene un 25 por ciento de participación en la compañía de origen español.
"Teniendo en cuenta que las tarifas son reguladas y controladas por la Creg, se mantendrían garantías para el consumidor y de paso se generarían economías de escala con ahorros importantes que se trasladarían al usuario final vía tarifa", sostiene esta empresa.
Desde la otra orilla TGI defiende su posición con el argumento de que cuando adquirió los activos de Ecogás en diciembre del 2006 por los que pagó una importante suma de dinero (3,2 billones de pesos), estaba adquiriendo los derechos sobre un negocio que contaba con unas reglas de juego.
Sin embargo, Gas Natural insiste en que no tiene sentido la separación de actividades en la cadena. Dice que justamente en la costa Caribe la integración a cargo de Promigás ha permitido una expansión de la infraestructura de manera más expedita, generando mayor cobertura y mayor confiabilidad en la prestación del servicio.
"El transporte de gas es monopolio por naturaleza en donde ya está construida la infraestructura, no en donde no existe. De manera que cualquier inversionista calificado e interesado debería poder invertir", sostuvo Gas Natural.
6.850 kilómetros de gasoductos tenía Colombia al cierre del 2007. Esa infraestructura está en manos de 9 empresas, entre ellas, TGI y Promigás.
El Gobierno quiere más inversiones en expansión
La puja se puso caliente y en medio está el Gobierno, que se muestra partidario de que los distribuidores ingresen al negocio del transporte, pero con condiciones.
Según el viceministro de Minas y Energía, Manuel Maihuascha, ya hay una resolución de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) en consulta en el sentido de permitirle a los distribuidores participar en las expansiones del transporte y ello sería a través de la constitución de nuevas empresas.
"Lo que cambiaría es que para la expansión del sistema de transporte habría un mecanismo en el que pueden participar los distribuidores. Lo que no podrían hacer es entrar y comprar infraestructura existente", señaló el funcionario.
Maihuascha admite que hay empresas que se oponen, porque siempre habrá quienes quieren una exclusividad, pero desde su punto de vista es sano que otros agentes hagan parte de esa expansión, aunque admitió que la participación de los transportadores en la distribución requiere de un análisis más profundo.
El tamaño del tire y afloje entre las empresas es de tal magnitud que el propio presidente Álvaro Uribe ha estado al tanto de esta situación. Según el Viceministro, lo que el primer mandatario quiere es que se analicen los mejores escenarios para que las empresas inviertan en el sector, y que no haya prohibiciones para evitar que los recursos se vayan solo en dividendos o en remesas para los accionistas foráneos, y que se aprovechen las oportunidades. En últimas, se busca beneficiar al usuario.
JUAN GUILLERMO LONDOÑO
SUBEDITOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS