Ante el cierre crediticio provocado por la crisis en E.U., Gobierno Nacional estudia alternativas

Octubre 4 de 2008 -
Una de ellas, dice el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, es que Bancóldex contrate préstamos internacionales y los canalice a los empresarios.

Cabe recordar que la deuda del sector privado del país con la banca internacional asciende a unos 16.300 millones de dólares, y su pago se encarece cada día más.

Clemente del Valle, ex director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y asesor líder del Banco Mundial para el desarrollo de mercados de capitales, cree que la mejor forma de afrontar un periodo de crisis de financiación global es desarrollar los mercados locales de valores.

El objetivo, explica, es que más empresas emitan títulos de deuda para no depender exclusivamente de los préstamos bancarios.

"Colombia se debe blindar más y tiene muchos segmentos por desarrollar para la financiación de las empresas. Los mercados de renta fija privada se vuelven importantes en épocas de crisis", afirma. Según él, "las compañías no están emitiendo capital y por eso terminan dependiendo del crédito bancario, lo cual constituye una debilidad estructural que reduce el crecimiento".

Por lo pronto, la alternativa más cercana para las empresas o para cualquier persona en Colombia sigue siendo el sistema financiero local, donde la oferta de crédito aún es abundante.

Y si de empréstitos a países se refiere, aquellos en vía de desarrollo, como Colombia, son los primeros golpeados por la restricción crediticia. No solo no hay disponibilidad de recursos por el temor al no pago, sino que cada vez son más onerosos.

El riesgo país se duplicó

De hecho, las tasas de interés que se tienen que pagar por el endeudamiento externo de la Nación han subido de manera sustancial en los últimos meses.

La percepción de riesgo de la deuda colombiana, medida con el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (Embi, por su sigla en inglés), se ha duplicado desde junio pasado, al pasar de niveles de 150 a más de 300.

Esos son los puntos adicionales que hay que pagar respecto de las tasas de interés que se reconocen por los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados como los papeles más seguros del mundo y, por lo tanto, los que ofrecen la rentabilidad más baja del mercado.

Debido a la crisis financiera generada en ese país -que paradójicamente aumenta el interés por los bonos de tesorería estadounidenses- el nivel de riesgo de Colombia percibido por los inversionistas ha venido aumentando, pese a que el Gobierno insiste en la buena salud de la economía nacional.

En consecuencia, si Colombia pretendiera salir ahora mismo a vender títulos en los mercados globales para conseguir recursos tendría que pagar el doble de interés que hace tres meses.

Al final del primer semestre de este año, la deuda externa oficial sumaba 29.269 millones de dólares, 6.431 millones más que en el 2002, cuando ascendía a 22.838 millones de dólares.

No obstante, el Gobierno ha cumplido su política de reducción de estas obligaciones como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Hace seis años, la deuda externa del país representaba el 28 por ciento del PIB, proporción que había caído al 14 por ciento en mayo pasado.

14 % del Producto Interno Bruto representa la deuda externa oficial (29.269 millones de dólares). En el 2002 constituía el 28 por ciento del PIB.

Préstamos de la banca colombiana, sin novedades

En Colombia, el sistema financiero sigue otorgando créditos en condiciones normales. El freno que se ha evidenciado en los últimos meses no obedece a la crisis financiera de Estados Unidos ni a la quiebra de bancos en varios países, sino a la política monetaria del Banco de la República, que ha venido aumentando sus tasas de interés desde abril del 2006 para tratar de controlar la inflación.
 
Como resultado de esa estrategia, el crédito de consumo pasó de crecer a un ritmo anual del 50 por ciento en el 2006 a una tasa del 20 por ciento actualmente.

Para los banqueros y las autoridades económicas del país es probable que los préstamos se sigan desacelerando por efecto de las medidas del Emisor, pero confían en que no habrá una restricción crediticia como la que hoy padece Estados Unidos, donde los inmigrantes son los primeros afectados.

Sin embargo, la presidenta de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), María Mercedes Cuéllar, advierte que si no se soluciona la crisis de Estados Unidos se sentirá una reducción de la liquidez en Colombia y, en consecuencia, una menor oferta de crédito.

"El impacto depende de lo que pase afuera. Lo importante en este momento es tener liquidez. Quizá aquí no tengamos ese problema por ahora, pero en la medida en que afuera falten recursos estos empezarían a salir del país, y entonces habría un problema", concluye.

El dólar también golpea

Además de la menor disponibilidad de crédito en los mercados internacionales y del encarecimiento del mismo, en el caso particular de Colombia hay que referirse a la reciente alza del dólar.

Esta hace que haya que conseguir más pesos para hacer los mismos pagos internacionales.

A mediados de este año, por un dólar se pagaban 1.652 pesos. Hoy, 2.160. Solamente por esta vía, los pagos externos en dólares se han encarecido 30 por ciento en cuatro meses.

La situación contrasta con la baja que el dólar registró en los años anteriores, cuando la oferta de crédito de los mercados globales era abundante y las tasas de interés permanecían en niveles razonables.

No pocas compañías colombianas aprovecharon la revaluación del peso y las ofertas de financiación externa para importar maquinaria y adelantar procesos de reconversión industrial. En adelante, la modernización será más difícil. A quien no aprovechó la bonanza ahora le saldrá mucho más caro mejorar la competitividad de sus empresas.

No hay créditos ni para 'los grandes'

Hasta McDonald's, la cadena de restaurantes más grande del planeta, se ha visto afectada por la contracción crediticia. El Bank of America acaba de frenarle recursos con los que planeaba abrir 14.000 puntos de venta.

Y si eso le sucede a una multinacional tan poderosa, qué decir de otras empresas o incluso países que pretenden conseguir financiamiento en el exterior.

Bien sea mediante el sistema bancario tradicional o con la venta de títulos valores, el hecho es que ahora hay menos crédito y que el poco que se consigue es mucho más costoso que hace unos meses.

El mayor aumento de tasas de los últimos días se ha dado en los préstamos entre bancos comerciales. En Inglaterra, la tasa Libor -que mide el costo de los créditos interbancarios- ha subido casi 55 por ciento desde el primero de septiembre, al pasar de 2,81 a 4,33 por ciento (a tres meses).

La Libor sirve de base para otorgar créditos a empresas en todo el mundo, por lo que su incremento afecta a la economía en su conjunto.

FERNANDO GONZÁLEZ P
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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