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¿Qué ocurrirá con los recaudos cuando entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) con E.U.?

Sin la aprobación del TLC con E.U., cerca de 600.000 millones de pesos ha dejado de recibir en aranceles el Gobierno Nacional por cuenta del libre comercio.

La profundización de los acuerdos comerciales, el aumento de las importaciones de productos excluidos del IVA, y la compra de maquinaria para el sector minero y petrolero, dan cuenta de esa cifra.

La suma ha sido compensada por la gestión de la Dian en el plano local (renta, patrimonio, 4 por mil e IVA interno).

Cifras oficiales permiten hacerse una idea del efecto que tendrá el Tratado. Los recursos que se recibieron el año pasado por cuenta de los aranceles originados en bienes comprados en Estados Unidos ascendieron a 954 mil millones de pesos, cerca de 453 millones de dólares.

Con el acuerdo comercial habría un desmonte gradual de aranceles, que costaría entre 300 millones y 600 millones de dólares anuales, según las cifras que se manejaron durante la discusión del TLC en el Congreso de la República.

No obstante, el consultor Mauricio Cabrera anota que se debe tener en cuenta que cuando el tratado entre en operación habrá sustitución de países de origen en las importaciones.

En menos de nueve meses, el Gobierno ha expedido al menos 13 decretos para reducir los impuestos de entradas de bienes como textiles, maquinaria, materiales de aluminio, acero y otras materias primas.

Las reducciones han sido de diferentes escalas: del 20 al 10 ó al 5 por ciento, del 10 al 5 por ciento e incluso eliminación del cobro, entre otros.

Todas han sido de carácter temporal, es decir que antes del 2009 expirarán y, si el Ejecutivo no decide otra cosas, los aranceles volverán a sus niveles habituales.

Los principales propósitos que llevan a las autoridades a reducir aranceles son dos: que los empresarios adquieran maquinaria que no se encuentra en el país y que les permite modernizarse, y que accedan a materias primas que no hay aquí o no son suficientes. Ambos, con el objetivo final de reducir costos y ser más competitivos.

Proyecciones del Gobierno

Las cuentas del Gobierno, resumidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) del 2006, señalan que si este año hubiera entrado en vigencia el TLC con Estados Unidos el costo fiscal habría ascendido a 0,18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que se traduciría en unos 720.000 millones de pesos de hoy.

El costo fiscal aumentaría con el tiempo, hasta representar el 0,42 por ciento del PIB en el 2026, o sea cerca de 1,7 billones de pesos de hoy. Desde ese momento, este valor permanecería constante.

"Para el primer año, el 80 por ciento del total del monto calculado como reducción en los ingresos arancelarios corresponde a la desgravación de canastas del sector industrial, y el restante 20 por ciento, a canastas del sector agropecuario.

Del costo fiscal total, el 77 por ciento sería generado por el sector industrial y el 23 por ciento provendría del sector agropecuario" señala el documento.

El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo señala que esos enores ingresos están previstos y que no hay otro modo de compensarlos que con impuestos internos.

Precisamente, tanto el Gobierno como los exportadores, y en general los defensores del TLC, han señalado que su implementación tendría un efecto positivo sobre el crecimiento económico, especialmente en los primeros 6 años. Esto se traduciría en mayores ingresos por el recaudo de los impuestos internos.

Hacienda calcula que en los 6 primeros años de entrada en vigencia del TLC, la economía crecería 0,5 puntos porcentuales más de lo previsto.

'Cuentas alegres'

Pero algunos analistas cuestionan esa premisa debido al incierto panorama de la economía mundial. No hay que olvidar que desde diferentes orillas se ha criticado el optimismo del Gobierno sobre el aumento (18,9 por ciento en relación con el 2008) que habría el año entrante en el recaudo del impuesto de renta. Esto, porque en el 2009 se declarará y pagará por el 2008, año de desaceleración.

Para Analdex, sin embargo, un TLC tiene un dinamismo distinto: hay una mayor interacción comercial y un mejor posicionamiento de los productos, y se conquista un país con millones de compradores.

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