La empresa, más conocida como Falcondo, pertenece a la minera anglo suiza Xstrata y emplea a 1.700 personas directamente, que por ahora no perderán sus empleos, según han explicado los encargados de la operación.
No obstante, la preocupación es grande porque no es la primera vez que la empresa minera suspende sus operaciones, aunque sea temporalmente. En el 2001 y en 1990 también lo hizo por razones de costos operacionales.
Falcondo, tiene su mina de ferroníquel en la provincia de Monseñor Nouel a 80 kilómetros de Santo Domingo y se ha convertido en uno de los fuertes de exportación de ese país, con una producción anual de 29.000 toneladas del mineral. Su debilidad: la dependencia de fuentes energéticas costosas como el petróleo.
La situación de la mina dominicana es apenas un abrebocas de lo que están atravesando las compañías dedicadas a la producción de níquel, materia prima que también se extrae en Colombia en la mina de Cerro Matoso, localizada en el departamento de Córdoba, por parte de otro peso pesado del negocio, BHP Billiton.
Allí anualmente se producen unas 50.000 toneladas de ferroníquel un producto industrial que resulta de la aleación con hierro y que se vende en los mercados internacionales. Se calcula que Cerro Matoso es responsable del 4 por ciento de la producción mundial, de ahí la importancia de la explotación en suelo colombiano.
De acuerdo con la información de la Bolsa de Metales de Londres, los precios del níquel han caído este año casi un 21 por ciento, alejándose de los niveles que alcanzaron en el 2007 cuando la libra se cotizaba a 16,84 dólares.
Caen las ventas
Ese brusco descenso comienza a reflejarse de diferentes maneras en los países productores. Mientras que en República Dominicana se llegó al caso extremo y se paró la producción, en Colombia, las cifras del Dane indican que se está recibiendo menos dinero por las ventas de níquel.
En efecto, el más reciente informe sobre exportaciones del Dane, da cuenta de un descenso de 39,2 por ciento en el valor de las ventas externas de ferroníquel, las cuales pasaron de 190,8 millones de dólares en junio del 2007 a 115,9 millones en junio del 2008.
Lo anterior, a pesar de un aumento del 24,1 por ciento en el volumen exportado en junio del 2008, en comparación con junio del 2007.
Al detallar las cifras correspondientes al primer semestre del 2008, se puede observar una caída de 45,3 por ciento en el valor de las exportaciones las cuales pasaron de 971,2 millones de dólares en el 2007 a 531,5 millones en el 2008.
En ese lapso las toneladas métricas despachadas también mostraron una caída de 16,2 por ciento, convirtiéndose en el único renglón de las exportaciones tradicionales del país con variación negativa.
Analistas del sector minero explican esta disminución por varias razones, aunque no creen que todavía la situación sea tan crítica para la niquelera colombiana como lo es para la dominicana.
Una de las principales variables que ha influido en la caída de las ventas, además de los precios internacionales, fue la huelga que se registró en febrero por casi un mes.
El cese de actividades afectó enormemente la producción, pues se tuvieron que apagar los hornos empleados en la fundición, lo que habría generado averías en uno de ellos que debieron ser reparadas para retomar en ritmo de producción y eso lleva tiempo y demanda bastante dinero.
"Probablemente la huelga signifique para Cerro Matoso la caída en una doceava parte de la producción este año", indicó el analista Jairo Herrera Arango, gerente de Información Minera de Colombia.
A renglón seguido, el experto dice que a diferencia de lo ocurrido en República Dominicana, Cerro Matoso tiene una mayor margen para capotear la destorcida de precios, pues con el tiempo ha optimizado sus costos de producción y aún con precios de níquel de 6 dólares por libra, es competitiva.
"Ellos tienen sus clientes asegurados, y lo que puede pasar es que ganarán menos, pero no perderán", agregó Herrera.
A favor de la niquelera colombiana están los costos de la energía, un insumo fundamental para la producción de ferroníquel, pues definitivamente son más competitivos que los del Caribe donde la mayoría de países no son autosuficientes.
Aún así se calcula que anualmente Cerro Matoso destina 50 millones de dólares en el pago de la energía que requiere, lo que la convierte en el mayor consumidor del país.
El efecto acero inoxidable
Si hay un renglón de la producción que ha contribuido en la descolgada de precios del níquel es el de la industria del acero inoxidable.
La razón es que este sector, que utiliza el níquel en sus procesos como materia prima, creció menos de lo que se esperaba a pesar de la demanda asiática.
Esa situación provocó que las empresas dedicadas a la fabricación de utensilios como ollas, elementos para cocina o maquinaria industrial, comenzaran a remplazar el níquel con otras aleaciones para hacer su propia reducción de costos, debido al encarecimiento de este producto durante el año pasado como dan cuenta los precios en Londres, que alcanzaron máximos en el 2007.
Nadie sabe a ciencia cierta si los precios del níquel van a repuntar, ni en qué plazo. "Los precios de los metales son muy volátiles y esas volatilidades vienen desde hace mucho tiempo y todo depende de la coyuntura mundial, la oferta, la demanda, etc.", explicó el director de la cámara de Asomineros de la Andi, Arturo Quiroz.
Cerro Matoso reconoce el impacto
De acuerdo con una breve información suministrada por Cerro Matoso, en respuesta a un cuestionario enviado por este diario a propósito de la coyuntura, la compañía reconoce que los precios de níquel, entre otros factores, han tenido un impacto en la operación.
La producción combinada de níquel en Colombia y Australia durante el año fiscal 2008 fue de 167.900 toneladas. Estas operaciones se manejaron con el grupo Stainless Steel Materials (Aceros Inoxidables) de BHP Billiton.
"Los aumentos en los costos de operación tuvieron un impacto adverso y se debieron en gran medida al fortalecimiento del dólar australiano y a los mayores costos de combustible, energía y mano de obra, como reflejo de presiones en todo el sector. Los costos también fueron afectados por el arranque de las operaciones en Australia y al aumento en la actividad exploratoria en Australia, Suramérica y Asia", indicó.
La empresa informó que, adicionalmente, los volúmenes de ventas disminuyeron como reflejo de la menor producción, la cual se vio afectada, efectivamente, por la huelga de trabajadores, además de las interrupciones por mal tiempo y la parada de una de las operaciones de fundición en Australia.
Por lo pronto, la compañía dijo que cuenta con una serie de opciones de crecimiento y está estudiando la factibilidad de ampliar la operación de Cerro Matoso, pero hasta el momento no se ha revelado el tamaño efectivo de esa ampliación, ni el costo de la misma.
Y efectivamente, la multinacional sostiene que una de sus prioridades en el largo plazo es asegurar la suplencia de necesidades de energía, fundamental para competir en este negocio.
Juan Guillermo Londoño / Subeditor de Economía y Negocios