Aunque en dólares el crecimiento ha sido sostenido y el dato a marzo es el más alto reportado hasta ahora, la realidad es que aún no hay por qué preocuparse, en la medida en que se ha visto una reducción significativa respecto del PIB.
Para tomar un ejemplo, en 1995 la deuda ascendía a 26.341 millones de dólares, correspondientes al 28,5 por ciento del PIB. En 2001, el país debía 39.097 millones de dólares, pero frente al PIB la cifra ascendía a 47,7 por ciento.
El punto máximo alcanzado fue en 2003, con un monto equivalente a 47,8 por ciento del PIB. Desde ese momento, empezó a bajar la equivalencia hasta el nivel actual (22 por ciento).
Hay varias razones que explican este descenso. En primer lugar, el crecimiento económico. Después de reportar crecimiento negativo en 1999 y tras una lenta recuperación, desde el 2005 el PIB colombiano crece por encima de cinco por ciento, al punto que el año pasado alcanzó 8,2 por ciento.
Aunque en el primer trimestre se notó una desaceleración, al reportar un crecimiento de 4,1 por ciento, la cifra sigue siendo alta.
En el corto plazo, el factor que mayor incidencia ha tenido es la revaluación. Con la pérdida de valor del dólar frente al peso colombiano, también se reduce el monto de la deuda al hacer la conversión a moneda local.
Sin embargo, los analistas consideran que la tendencia no es sostenible, pues los días en que las pantallas mostraban dólares a menos de 1.700 pesos ya pasaron y se espera una relativa estabilidad por encima de los 1.850 pesos.
En ese sentido, el efecto de la tasa de cambio no seguirá dando la sensación de que la deuda se reduce.
Para el docente de la Universidad del Rosario, Gonzalo Palau, otro factor que hay que analizar es la cantidad de dólares que ingresan a la economía y cuántos deben destinarse al pago de la deuda.
Sobre ese punto, considera que la relación ha mejorado, por cuenta de que han aumentado las remesas, los ingresos provenientes de las exportaciones y en general, la inversión extranjera.
Riesgos
Aunque la situación actual dista aún de convertirse en una amenaza para la economía del país, lo cierto es que hay una serie de elementos que podrían verse afectados con niveles de endeudamiento más altos.
Para el director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingenieros, Eduardo Sarmiento Palacio, la deuda externa se convierte en un peligro cuando lo que se paga por intereses no se compensa con la contribución que hacen los recursos de la deuda externa a la economía del país, pues eso es un síntoma de que se va a llegar a un punto en que no se va a poder pagar.
Otro elemento que puede verse afectado, es la inversión. En vista de que el Estado debe buscar cómo captar más recursos para poder cubrir al menos en parte estos pagos, una alternativa es el aumento de los impuestos.
Por esa razón, los inversionistas locales y extranjeros pensarán dos veces antes de traer sus recursos.
Por otro lado, cuando un país registra alto endeudamiento existe la percepción de que en algún momento se verá obligado a devaluar la moneda o a presionar los precios.
Por esa razón, para los empresarios foráneos no resulta rentable invertir, en la medida en que al convertir los pesos producidos en dólares para enviarlos fuera del país, van a perder valor.
De otra parte, las calificadoras de riesgo empiezan a bajar la nota de la deuda colombiana y empieza a subir el Embi. El efecto, es que con el alza en este indicador, es más difícil colocar bonos en el exterior, porque hay que pagar tasas más altas que las del mercado.
Cuando la deuda supera el 50 por ciento, comienzan las señales de alarma. Si alguien destina más de la mitad de lo que produce a pagar deudas ya está en problemas, pues tiene que sacrificar otros gastos.
En el caso de un país, es crítico en la medida en que hay que sacrificar inversión en infraestructura, necesidades básicas e incluso puede llegar a una cesación de pagos.
Endeudados a largo plazo
De acuerdo con datos del Banco de la República, al cierre del primer trimestre del año la deuda externa ascendió a 45.312 millones de dólares, equivalentes al 22 por ciento del PIB. El servicio de la deuda asciende a 1.623 millones de dólares.
Del total, 64,6 por ciento corresponde al sector público, es decir 29.312 millones de dólares. Los 16.000 millones de dólares restantes son los préstamos contraídos por el sector privado en el exterior.
El 88 por ciento de las obligaciones son a largo plazo y corresponden en su mayoría a préstamos (21.729 millones), seguido por bonos (14.867 millones de dólares).
En cuanto al sector público, el que tiene mayores pasivos en el exterior es el Gobierno Nacional, con 24.069 millones de dólares. En segundo lugar se encuentran los municipios y entidades descentralizadas municipales, que adeudan 2.385 millones de dólares.
Por otra parte, las entidades descentralizadas nacionales tienen obligaciones por 1.890 millones de dólares y los departamentos y entidades descentralizadas departamentales deben 168 millones de dólares.
La mayor parte del dinero obtenido con créditos en el exterior está dirigido para apoyar al presupuesto. A este rubro le asignaron 16.761 millones de dólares en el primer trimestre del año. En segundo lugar están los programas generales de desarrollo, con 3.692 millones de dólares.
El sector al que más se destinan recursos obtenidos con préstamos extranjeros es electricidad, gas y agua, con 2.829 millones de dólares, seguido por transporte con 1.262 millones de dólares.
Por acreedor, el sector público le debe 5.182 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo, 4.843 millones de dólares al Banco Mundial y 1.286 millones de dólares corresponden a otras entidades.
Los bancos comerciales e instituciones financieras concentran 2.484 millones de dólares en obligaciones del Gobierno y 459 millones de dólares son los préstamos desembolsados por agencias y gobiernos extranjeros, entre ellos AID, KFW, Eximbank y otras.
El monto restante (14.200 millones de dólares), corresponde a bonos.
Cuando no se puede pagar
La cesación de pagos es el caso extremo y el asunto es de tal importancia para los mercados, que hasta los rumores asustan.El 81 por ciento de la deuda está en dólares. El resto se reparte en yenes, euros y otras monedas.
Luisa Gómez / Redactora de Economía y Negocios