EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Solo el 10% tiene un seguro de vida y la facturación de esta industria apenas alcanza el 2,3 por ciento de toda la producción nacional, cifra muy similar al 2,5 por ciento de América Latina.
La investigación muestra que los riesgos a los que más les temen los colombianos son a las enfermedades graves y a un terremoto.
Sin embargo, pocas personas deciden protegerse ante esas eventualidades porque consideran que es costoso y no tienen el dinero suficiente para cubrirlo.
Según el último censo, el 82,2 por ciento de los hogares viven con menos de dos salarios mínimos (menos de 923.000 pesos), lo cual crea una limitación de ingresos para los seguros, pero también vuelve a la gente más vulnerable ante una tragedia, ya que para poder atenderla tienen que caer en un empobrecimiento temporal.
Los estudios muestran para atender un riesgo, un hogar colombiano promedio lo primero que hace es endeudarse, y para cumplir con esa obligación disminuye el gasto en recreación y en los peores casos, deben sustituir algunos alimentos, que es uno de los gastos fijos de un hogar que con más facilidad se puede modificar.
En otras palabras, cuando muere un familiar, son víctimas de un robo o una inundación, muchos se tienen que apretar el cinturón para poderlo enfrentar y luego volver a la normalidad.
A esto se suma el hecho de que Colombia es uno de los países en donde los golpes de la naturaleza, por hacer referencia a uno de los tantos riesgos que hay, cuestan más.
Según el Banco Mundial atender este tipo de tragedias tiene un costo del 3,7 por ciento del PIB y se calcula que la población más vulnerable enfrenta en promedio al año 2,9 situaciones de este tipo (terremotos, inundaciones, ventarrones, etc.).
Esta cifra representa la tercera tasa anual más alta de América Latina.
Fasecolda considera que otro factor que aleja a los colombianos de los seguros es el desconocimiento sobre la oferta que existe en el mercado.
Cada vez existen más pólizas de menor valor que se venden a través de supermercados o empresas de servicios públicos y que cubren desde la vida, hasta el mercado.
El antropólogo Diego Plazas agrega que un elemento adicional que va en contra de los seguros es la cultura de los colombianos, que en su mayoría no son formados para pensar en el futuro, solo se preocupan por el presente y la frase favorita es "mañana
será otro día", pues muchos piensan que son inmunes a los riesgos y que estos solo les ocurrirán a los demás.
Campaña para enfrentar "lotería de la vida"
La vida es una lotería en el que las personas en cualquier momento están expuestas a que les pase una situación difícil (accidente, enfermedad o muerte, entre otras cosas).
Sobre esta idea, Fasecolda lanzó este miércoles una campaña con la que busca aumentar la penetración de los seguros en el país al 3 por ciento del PIB para el 2015.
Roberto Junguito, presidente de Fasecolda, explicó que la meta es conservadora (frente a un 2,3 por ciento de hoy) porque los seguros no son un producto de consumo masivo que se pueda vender fácilmente, sino que requieren un proceso de cambio cultural, en el que las personas se convenzan de su importancia.
El año pasado, un colombiano en promedio gastó 89 dólares en compra de seguros, cifra baja si se compara con los 370 de Chile y los 4.086 de Estados Unidos.
PUBLICIDAD