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Desaceleración económica por decisiones del Emisor sobre tasas de interés era previsible, opinan expertos

Analistas observan desde diversas perspectivas los efectos generados por las determinaciones del Banco de la República en la economía empresarial y particular.

Aunque las cifras no son halagadoras, la situación era previsible. El decano de la facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, señala que los crecimientos altos de la economía eran transitorios.

Para el vicepresidente Técnico de la firma comisionista Stanford Bolsa y Banca, Álvaro Camaro, la situación ha superado con creces lo que se esperaba. Cuando comenzó el año, sabían que venía una moderación pero no esperaban que el crecimiento se redujera casi a la mitad.

Varios factores han influido en la tendencia. La dinámica en el consumo de los hogares se redujo por cuenta de las restricciones impuestas por el Banco de la República, especialmente por el incremento en las tasas de interés.

Para Gaviria, esto no debe sorprender en la medida en que la idea del Banco de la República era contraer la demanda.

En esto coincide Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingenieros, al indicar que esta actuación del Emisor "succionó el crédito, asfixió la economía y generó una contracción del consumo, todo en aras de enfrentar una inflación que no es doméstica".

A juicio de Sarmiento, el 'desplome' de la actividad productiva, corresponde a que el modelo de alto crecimiento con revaluación no es sostenible ni genera empleo.

En su concepto, hay varios elementos en contra. Por un lado, el ingreso de inversión extranjera generó una fuerte apreciación del peso colombiano frente al dólar, lo cual se llevó por delante a la industria manufacturera.

"Ahí se equivoca el Gobierno, pues la mayor parte de la inversión llega al sector petrolero y no hay hallazgos, por lo cual la productividad de esos recursos es reducida y a cambio si provoca revaluación, que hace un gran daño a las exportaciones", explica.

Para Gaviria, una preocupación importante es que en mayo y junio aumentó el desempleo, lo cual no ocurría desde 2001. A esto se suma que ahora es cada vez más costoso generar empleos en el país "Antes se decía que crecer al cuatro o cinco por ciento era suficiente para generar empleos, pero ya no es así".

Correa, de Acopi, reconoce que las pequeñas y medianas empresas, en especial las exportadoras, han hecho grandes esfuerzos para mantener el empleo, con el objetivo de no perder los beneficios del Cert (Certificado de Reembolso Tributario).

Con el agro, hay mayor optimismo. Sin embargo, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, califica la situación actual como "el peor de los mundos", al señalar que hay altas tasas de interés, revaluación, altos costos por mano de obra e insumos como los fertilizantes que son derivados del petróleo y la minería.

Aunque se espera que al cierre del año el sector crezca entre 4 y 4,2 por ciento, lo cierto es que estas cifras no reflejan una mejor rentabilidad para los productores.

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