Dos grandes reformas (Opinión)

25 de Agosto de 2008 -

Está quedando un mal sabor entre los colombianos del común el enfoque y tono del debate a dos reformas a temas de gran interés ciudadano: la justicia y la política.

Lo primero es que ambos deben hacer parte de una agenda del país de mediano y largo plazos, y no de coyuntura o en función de los intereses de un gobernante o de unas personas que están al frente del manejo de esos asuntos.

En alguna oportunidad leí dos frases que en el caso de la justicia caen como 'anillo al dedo': "Un acto de justicia permite cerrar un capítulo. Un acto de venganza escribe un capítulo nuevo" y "A la señora justicia le gusta que la toquen, que la reformen, que la mejoren...pero nunca que la violen".

¿Qué esperan los colombianos de una reforma a la justicia y a la política? Sin duda, decisiones que transciendan la venganza de un poder frente a otro porque alguien amigo ha sido afectado por una decisión o más allá de querer proteger unos intereses.

En ambos temas, Colombia necesita grandes cambios, pero no maquillaje o cambios en los instrumentos burocráticos que quitan y ponen jueces o magistrados, o en lo político la forma de investigar a un parlamentario en problemas. Para eso no se necesita ni reformar la justicia ni cambiar la política.

Las personas naturales y jurídicas quieren "pronta y cumplida justicia" en asuntos sencillos: que no metan a alguien a la cárcel durante un año y luego sea declarado inocente, que los juzgados no sean 'ratoneras', que no toque llevar el papel para que funcionen los despachos judiciales, que el ciudadano de bien no sea atropellado por las autoridades, que haya claridad en los procesos, que un juicio no demore una eternidad, que no haya hacinamiento en las cárceles ni distinción social en los pleitos.

Y en la política se puede hacer una lista de acciones sencillas, partiendo del principio de que quienes están en la actividad 'viven para la política' y no 'viven de la política'.

La ley debe castigar con severidad a los dirigentes políticos que cometen ilícitos porque deben ser ejemplo para la sociedad.

El país necesita cambios en temas como el régimen electoral, los partidos políticos y su participación en elecciones, el manejo del presupuesto en el Congreso, las asambleas y los concejos, el financiamiento de las campañas pero no necesariamente con plata del presupuesto nacional y el manejo de la burocracia.

MARIO HERNÁNDEZ
EMPRESARIO EXPORTADOR

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