Expertos coinciden en cifra de PIB para primer semestre de 2008, según sondeo

Agosto 24 de 2008 -
El dato más optimista es el de Anif, que espera un crecimiento de 4,7% en ese periodo frente a igual semestre del año pasado. Le siguen Correval, con una apuesta de 4,3% y la Andi, con 4,2%.

Además de esos pronósticos, obtenidos mediante la Encuesta de Opinión Industrial a junio, Stanford prevé un crecimiento económico de 3,8 por ciento. En todo el 2008, esperaban que la economía creciera 5,46 por ciento, pero ahora consideran que el crecimiento, en el mejor de los casos, va a ser de cuatro por ciento.

Sin embargo, Álvaro Camaro, vicepresidente técnico de Stanford, considera que crecer a esas tasas no es la debacle, pues hace mucho tiempo se soñaba con un crecimiento cercano a cuatro pero que fuera sostenible. "Esto no es una recesión, es una desaceleración que ya se había anticipado, ahora lo que queda en discusión es si se exageró con las medidas de restricción para solucionar otros temas", explica.

Lo mismo opina la responsable del Servicio de Estudios Económicos del Bbva, Juana Téllez, pues considera que se trata de una etapa del ciclo económico pero eso no quiere decir que vamos camino a una recesión. "El cuatro por ciento es bueno para Colombia, en especial cuando la situación en el exterior no es fácil", dice.

Para Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingenieros, el panorama es más negro, pues considera que la economía colombiana no va
crecer este año a tasas superiores a 3,5 por ciento, "quienes ven un crecimiento cercano o superior a cinco por ciento, o fallan en aritmética o no saben en dónde están parados", dice.

El por qué de los cambios

Los datos de la economía correspondientes al primer semestre del año confirmaron lo que se venía diciendo desde hace mucho tiempo: que la economía iba a corregir su ritmo de crecimiento.

El primer campanazo fue el dato del PIB en el primer trimestre, que aumentó 4,1 por ciento. Hasta ese momento, eso no era visto como algo grave, pero en los meses siguientes, distintos renglones de la economía comenzaron a apagarse.

La más reciente Encuesta de Opinión Conjunta de la Andi, mostró que la producción creció 1,2 por ciento entre enero y junio de este año, mientras que las ventas se mantuvieron casi estancadas, pues el aumento no llegó al uno por ciento.

El Dane confirma la tendencia. De acuerdo con la Muestra Mensual Manufacturera, entre enero y junio de este año la producción industrial creció 0,37 por ciento, mientras que el año pasado en esta época, el incremento era de 13,84 por ciento. Y el empleo registró una tendencia negativa, al reportar un descenso de 0,47 por ciento.

Por otra parte, las ventas del comercio minorista aumentaron 1,37 por ciento y las licencias de construcción cayeron 8,02 por ciento Otra muestra fue la demanda de energía. Según datos de XM, el incremento en el semestre fue 1,5 por ciento y si se excluye la huelga de Cerromatoso en marzo, la cifra asciende a dos por ciento.

Las pequeñas y medianas empresas también son reflejo de esta situación. El presidente de Acopi, Norman Correa, señala que estas compañías redujeron la utilización de la capacidad instalada y las ventas. Además vieron un leve incremento en el nivel de inventarios, con lo cual se vieron en la obligación de hacer promociones y para ello debían sostener o bajar el precio de los productos.

Desaceleración es sana

El jefe de Investigaciones Económicas de Correval, Germán Verdugo, coincide en que la desaceleración fue más pronunciada de lo que se había pensado, sin embargo, considera que es sana, pues este enfriamiento permite que no se genere una burbuja y que el aterrizaje no sea tan forzado, como ocurrió en la crisis de 1999.

Para el profesor de Economía de la Universidad Javeriana, Álvaro Montenegro, hay dos elementos que contribuyeron a que el panorama no empeorara. Por una parte, los altos precios de las materias primas básicas y particularmente el petróleo son una salvación para el Gobierno, pues aumentan los ingresos de Ecopetrol. Además, considera que la revaluación le ha servido al Gobierno para abaratar su deuda.

De otra parte, explica Camaro, se esperaba un mayor impacto en el comercio exterior por cuenta de la desaceleración de Estados Unidos y la incertidumbre con Venezuela, pero, "eso fue precisamente lo único que no pasó, pues Venezuela sigue demandando y los precios de las materias primas están en niveles altos". Sin embargo, esto excluye a las ventas de vehículos, que se vieron afectadas por las restricciones a las importaciones impuestas por el vecino país desde enero.

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