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Tratado de Libre Comercio con México no avanza por pobreza en propuestas mexicanas, dice Ministro de Comercio

Colombia quiere llegar al mercado mexicano con aceite de palma y grasas, carne bovina, productos lácteos, panadería, dulces, chocolates, galletas, frutas en conserva, café tostado y cigarrillos.

Colombia aspira, también, a que se flexibilice la norma de origen para poder incorporar acero de terceros países a las exportaciones al mercado mexicano (el sector siderúrgico-metalmecánico colombiano tiene una balanza comercial negativa cuando se toman todos los proveedores externos).

Para la cadena textil-confección, propuso modificar las normas de origen para algunos de sus bienes que permitan incorporar insumos de terceros países por desabastecimiento subregional.

México, por su parte tiene interés en el mercado colombiano de jugos, refrescos y néctares de frutas, preparaciones y complementos alimenticios, tomates y garbanzos.

Así mismo, quiere un tratamiento preferencial para bienes como yema de huevo y huevo en polvo, trigo duro, harina y sémola de trigo, así como para el jugo de naranja, y las bebidas mezcladas.

El objetivo central es reducir el déficit comercial colombiano con los 'manitos' que en el 2007 superó los 2.451 millones de dólares y que entre enero y mayo de este año ya bordea los 1.000 millones de dólares.

Pero ni el mandato de los presidentes de Colombia y México ni el entusiasmo de sus equipos negociadores fueron suficientes para que el fin de semana pasado se cerraran las negociaciones que buscan profundizar el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países, vigente desde hace más de 10 años.

Se pretende ampliar los alcances de ese TLC, del que hasta hace dos años hacían parte Colombia, México y Venezuela (G-3), pero que quedó reducido a los dos primeros a raíz del retiro de su país ordenado por el presidente Hugo Chávez.

En el tratado original no se incluyó el sector agropecuario, por lo que uno de los propósitos de la actual negociación es extenderlo a este renglón bajo el criterio de manejar intereses comerciales, lo que limita el eventual acuerdo a unos 40 productos, e incopora al programa de liberación algunos bienes industriales.

Los líos del agro

En cuanto a la propuesta colombiana sobre oleaginosas, señaló el ministro de Comercio e Industria colombiano, Luis Guillermo Plata, México respondió con una solicitud que no es interesante para el país y el tema se va a revisar, y aunque aseguró que no hay solicitud de su colega de Agricultura, Andrés Felipe Arias, para sacar al sector de la negociación: "si toca retirarlo, se retira", dijo.

México, según fuentes no oficiales, abriría su mercado al aceite de palma colombiano a condición de que Colombia abra el suyo a los aceites de soya y girasol producidos con materia prima estadounidense.

Esta reciprocidad es imposible, dicen, porque aumentaría el déficit comercial, cuya disminución es uno de los objetivos del TLC.

Colombia también tiene intereses ofensivos en leche y sus derivados, a lo cual la delegación mexicana accede a cambio de que aquí se permita el ingreso de sus quesos, generándose una asimetría en desmedro de los productores colombianos, de acuerdo con fuentes del sector.

Otro punto clave para Colombia es la revisión de algunos asuntos de tipo sanitario para acceder al mercado mexicano de semen y embriones de bovino y de carne y sus derivados.

Se espera que de las negociaciones salga el reconocimiento del país como libre de aftosa con vacunación, pues de lo contrario no se pondrá ni un kilo de carne a los consumidores 'manitos'.

Respecto a la exportación de carne de cerdo, a la propuesta colombiana México contestó con una contrapropuesta que, como en el caso de la leche y los quesos, no favorece a los productores domésticos, expresó una fuente del sector privado.

Según esa misma fuente, que insistió en no ser identificada, el gobierno colombiano ha mostrado muchas ganas en esta negociación, lo que ha sido aprovechado por el equipo mexicano para hacer propuestas y contrapropuestas de imposible aceptación, por lo menos en algunos sectores privados.

Negociaciones complejas

El ministro Plata, además de destacar que las negociaciones son complejas, recuerda que Colombia fue el que pidió profundizar el TLC y que los negociadores mexicanos han argumentado que no pueden volver a su país con las manos vacías, es decir, sin haber conseguido algo más de lo que ya tienen, pues no encontrarían apoyo en el Congreso para aprobar los cambios.

Ante esa situación, el funcionario comentó que le había sugerido a la viceministra de Comercio de México, Beatriz Leycegui, obtener un mandato más amplio de su Gobierno para la negociación con Colombia.

Es más: según fuentes del sector privado que pidieron reserva para sus nombres, ni siquiera hubo avances por la poca disposición de México para negociar, ya que sus planteamientos conducen a aumentar el déficit comercial colombiano.

La percepción del ministro Plata, sobre el resultado de esa ronda de dos días dista mucho de la afirmación anterior: "simplemente las propuestas mexicanas fueron muy pobres, pero la negociación se mantiene abierta. Donde estábamos (en la negociación) no era el punto de cierre. Nos reuniremos cuantas veces sea necesario", dijo.

Y en efecto, las dos delegaciones se encontrarán nuevamente en la primera o segunda semana de septiembre, aunque previamente, el 15 de agosto, habrá una videoconferencia y 14 días después intercambiarán informaciones para seguir negociando algunos temas.

Requerimientos mexicanos en el sector automotor

A las propuestas de México se sumó la de reducir de 50 a 35 por ciento la integración local en la producción de camiones de más de 8,8 toneladas, es decir, que el requisito de origen doméstico no sea la mitad, tal como está establecido, sino que baje al 35 por ciento.

Para empresarios de la industria en Colombia esto es inadmisible, porque no solo trunca el desarrollo del sector automotor sino porque incrementaría el desbalance comercial con México.

Los tractocamiones mexicanos con capacidad superior a 15 toneladas ingresan a Colombia sin pagar arancel (este fue desmontado gradualmente a lo largo del tiempo gracias al G-3) y los de menos de este tonelaje pagan el 4 por ciento, pero a partir del año entrante el arancel llegará a cero.

En el 2007 se importaron más de 10.000 tractocamiones salidos de las ensambladoras mexicanas; en el primer semestre de este año la cifra va en 2.400 porque la desaceleración de la economía colombiana se ha encargado de frenar esas compras, dijo una fuente del sector.

La misma fuente agregó que si el Gobierno accede a la petición del equipo negociador de México de reducir el requisito de origen de 50 a 35 por ciento quedaría desprotegida la inversión que empresarios japoneses y colombianos están realizando en Hino, una ensambladora de camiones localizada en Bogotá.

De paso, dijo, se golpearía a los autopartistas locales, que no logran exportar productos como llantas, vidrios, cableados al mercado mexicano.

De las plantas mexicanas también llegan automóviles, los cuales tienen un cupo de 6.000 unidades con 4 por ciento de arancel; en el 2007, el cupo aumentará a 7.000 y no pagará arancel.

El de vehículos es el tercer renglón de importación de productos mexicanos, después de los teléfonos celulares y los televisores de plasma, comentó el ministro Luis Guillermo Plata, al tiempo que el presidente de Acolfa (gremio de los fabricantes de autopartes), Camilo Llinás, alabó la decisión del Gobierno de no acceder a la petición del equipo negociador de México.

Otros intereses de México

El país centroamericano, además, espera incluir en el programa de desgravación arancelaria camiones cisterna, citratos de sodio y de calcio y ácido cítrico.

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