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La moderación de las licencias desde mediados del año pasado anunciaba menos obras, según el informe Coordenada Urbana, de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).
Antioquia, Bolívar y Risaralda también tienen una tendencia descendente de iniciaciones de vivienda. Claro, después de la fuerte crisis de la década pasada, los proyectos sólo se comienzan cuando se vende el 65 por ciento de las unidades para no correr el riesgo de quedarse con los inventarios. Y se ejecutan menos obras porque las ventas también han caído: de 7.176 unidades vendidas en enero, apenas se completaron 4.794 en mayo, es decir el 33,2 por ciento. En Bogotá y Cundinamarca el dato pasó de 4.721 a 3.132 negocios cerrados (33,66 por debajo). Según los análisis de Camacol, la reducción de las ventas tiene varias causas. De una parte, hay saturación del mercado en estratos altos en varias ciudades pues muchos compradores ya hicieron sus inversiones y, de otra, el incremento de la tasa de interés hipotecaria (que encarece los créditos) que desincentiva que los hogares decidan adquirir un bien. "Aunque, en efecto, la tasa de interés de créditos hipotecarios se ha incrementado aún se encuentra en un nivel real favorable para las familias. Además, estos créditos gozan de un tope que está cercano a alcanzarse, por lo cual cabe esperar que su crecimiento se moderará", dijo Beatriz Uribe, Presidenta de Camacol Nacional. Aunque el mayor volumen de ventas se mantiene en Bogotá y Cundinamarca, Antioquia y Risaralda, en todas las zonas o ciudades analizadas se ha presentado una reducción en las ventas de vivienda nueva. La tercera razón es que los constructores también han reducido su oferta como una respuesta sana anticipándose a la percepción de los consumidores, que tiende a la baja (sobre si es un buen momento para comprar vivienda). Estas medidas de precaución de los constructores se muestran, precisamente, en que las unidades terminadas por vender pasaron de 2,2 por ciento en enero a 2,5 en mayo. Bogotá y Cundinamarca, Risaralda y Bolívar son los que menos inventario conservan; mientras tanto, Boyacá y Caldas (con 12 y 7 por ciento en mayo) tienen mayor acumulación. En mayo, la región con mayor porcentaje de renuncias sobre ventas fue Caldas (con 30 por ciento), y Boyacá es la zona con menor número de desistimientos, pues sólo registró devoluciones en marzo. A la vez, al verificar que las ventas se contraen, la cantidad de proyectos en oferta ha disminuido. En los siete principales departamentos, entre enero y mayo se registra una reducción de 4.260 unidades. En el quinto mes del año, hay 34.238 unidades a la venta. Antioquia es la única región donde la oferta se ha incrementado, aunque de forma moderada.
Las entregas se están alargando
Aunque no hay un registro de los proyectos 'abortados', que implican devolución de dineros, es claro que muchas constructoras se están tardando entre 6 y 10 meses más de lo planeado en entregar las viviendas terminadas. Esto como resultado del menor ritmo de ventas, la escasez de mano de obra y la ola invernal.
"Aunque históricamente julio es un mes difícil y para muchos colegas fue malo, nuestros resultados de ventas fueron buenos. Hasta ahora no hemos abortado ningún proyecto pero sí hemos desistido de algunas opciones por inviabilidad jurídica o financiera", explicó Claudia Abello, gerente comercial de la constructora Amarilo.
"Cualquier constructor responsable que haya pasado por crisis pasada mirará con extrema cautela sus proyectos en este momento de desaceleración, no se puede ser obtuso ni dejar de escuchar las señales macroeconómicas. No obstante estamos a la expectativa de tener nuevos proyectos y nos inclinamos por las opciones diferentes a la vivienda, como el comercio", concluyó.
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