Personal del concesionario Coviandes (operador de ese corredor), que hizo el paso provisional, incluyó material asfáltico de reciclaje para garantizar mejores condiciones de movilidad en ese tramo, y construyó un dique que protege la vía en caso de que se presenten nuevos deslizamientos.
Entretanto, las labores de remoción continúan en la carretera con miras a recuperarla en el menor tiempo posible. "Por lo pronto se está abriendo el paso en los dos sentidos y se está monitoreando la vía permanentemente entre el kilómetro 36 y el 70. En cualquier momento, si nos toca tomar una decisión de cierres parciales así lo haremos", dijo el gerente del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), Álvaro Soto.
El funcionario hizo un llamado para que los usuarios de la vía acaten las instrucciones de la Policía de Carreteras y de los controladores de tráfico, para evitar poner en riesgo la vida de las personas.
Desde el pasado 24 de mayo, cuando se registró el temblor sobre la cordillera oriental, se han recogido 92.000 metros cúbicos de escombros, según el gerente del Inco.
Posibles salidas
El Ministerio de Transporte y la empresa Coviandes construirán una vía alterna al Llano y la opción elegida fue la ruta Bogotá-Barranca de Upía. Se están evaluando los elementos jurídicos para que el proyecto sea viable, pero mientras tanto comenzarán la ejecución de la obra.